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1ª VUELTA A ESPAÑA EN BULTACO MERCURIO 2006

Motos de Ayer nº 074

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1. Alcázar San Juan a Galapagar2. Más información3. Arévalo a Sacramenia4. Aranda de Duero a Briviesca

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¿Una actividad de marca en carretera? ¿Y con clásicas? ¿Por etapas? Afirmativo a las tres preguntas, la Vuelta a España en Mercurio sigue. Este artículo recoge las etapas10 a 13, y puesto que la Vuelta sigue todavía, seguiremos informándoos puntualmente en números sucesivos.

Agradecimientos a Jorge (Cincohierros)

XIV ETAPA ALCÁZAR DE SAN JUAN - GALAPAGAR
Por fin me llegó el momento de hacer mi etapa después de numerosas incidencias y desengaños venidos sobre todo de no tener moto propia. Difícil empresa querer hacer un viaje en moto sin moto, pero bueno, al final compré la moto del mercuriano de Sevilla Veplús y aquí estamos. Quizás alguno no entienda porqué viviendo en Madrid mi etapa parte de La Mancha. Desde que tuve conocimiento de este evento siempre quise hacer la etapa de La Mancha y os explico el porque.

En el año 77 mi familia y yo por motivos laborales nos trasladamos a la localidad de Villacañas y lo que iba a ser un rato llegó a ser en mi caso 20 años. En ese tiempo, a parte de trabajar hice otras cosas como conocer a mi mujer y mis hermanos a las suyas y de ahí que la familia esté repartida por diferentes poblaciones de la zona. Por eso, cuando supe que se estaba organizando esto, lo primero que pensé fue en participar pero implicando a mi familia en ello. Y después de todo este rollo vamos al turrón…

En principio debía hacer la entrega del testigo en Ávila, al compañero Antonio de Salamanca, pero como la previsión del tiempo era pésima, los amigos que le iban aacompañar se rajaron (y lo entiendo) y entonces me planteé el viaje hasta mi casa en Galapagar y el siguiente fin de semana haríamos la entrega. El viaje por La Mancha quedó muy diferente al del Quijote, con lluvia y sin escudero, añorando a un impagable Sancho que velara por mí y por mi montura…

El sábado 21 de Octubre hice un primer tramo saliendo de Villacañas hasta Alcazar donde cogió la moto mi hermano Juan. Alcázar nudo ferroviario muy importante –de toda la vida- es hoy uno de esos pueblos que a base de desarrollo es casi una gran ciudad con mejores servicios incluso que la capital de provincia.

En esta foto, estoy acompañado de dos “peazo” de máquinas clásicas. Mientras hacíamos la foto, oímos a Macarena, que así se llama mi moto porque siempre vivió en Sevilla, decirle por lo "bajinis" a la locomotora: Tú tendrás mas Cv , pero no te mueves de ahí y yo con muchos menos, hoy voy a llegar muy lejos y además saldré en Internet, y en Motos de Ayer a lo que la locomotora le contestó: ¿Y eso de Internet y Motos de Ayer que eh lo que eh?

Camino de Quintanar hemos previsto hacer unas fotos en los molinos, algo que no podía faltar. Como estos quedan muy pocos. Y sin embargo cada vez hay más de los modernos que generan corriente eléctrica. Junto a estos, los de moler el grano, la Mercurio esta mas cómoda. Los molinos y ella son vestigios de otra época.

Macarena parece que tiene ganas de charla y piropea al molino. ¡Que bonito te han dejado con esa restauración! A mí también me van a poner guapa, cuando me toque, que en el garaje está despiezada la hermana Lobito, que llegó antes que yo. Quizás, cuando venga el año que viene, ya ni me conozcas… La tarde va a ser corta, solo son las cinco y el cielo está ya oscuro, amenaza lluvia, así que seguimos hacia Quintanar de la Orden. Pasamos por Miguel Esteban, otro pueblo de los que se atribuyen ser ese lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiso acordarse Cervantes.

Y llegamos a Quintanar. La ruta natural no pasa por aquí pero es que señores!! Aquí vive mi Padre y esta vuelta tenía que pasar por aquí –Que Padre no hay mas que uno- para rendirle homenaje, como gran aficionado a las motos que es. El nos metió esta enfermedad a todos los hermanos. Realmente desde que supe que se iba a organizar esto de la vuelta siempre quise hacerlos participar a todos. Y aquí están tres generaciones juntas. La Mercurio ya forma parte de la familia. Un poco de charla, de motos claro, besos, fotos y seguimos viaje. Juan lleva la moto con mucho cariño, desahogada, y ella corresponde kilómetro a kilómetro sin pegas. Él nunca ha sido muy "racing" y con este motor se encuentra cómodo y a ella se la ve con interés de seguir. En realidad está coqueta, ¡¡nunca le habían hecho tantas fotos!! Se siente la estrella y le digo ¡presumida!...y se le encendió la luz de freno.

Ya no se ve cuando entramos en Villacañas, pero no nos hemos mojado y lo celebro, sobre todo por las fotos. Aquí tengo otra parte de la familia, mi hermano Jaime, que relevará a Juan haciendo un tramo de la etapa de mañana. Y mi hermana Montse, que aunque no monta en moto si no la nombro “me los corta”. Su casa es siempre el cuartel general de las reuniones familiares y aquí nos darán cobijo, cual venta, a Macarena y a mí para pasar la noche. Mesonera!! No os preocupéis por nosotros, mi montura es económica y austera como ninguna y yo con un cafetito ya voy…

Nos despedimos de Juan que regresa a Alcázar en coche. Ha disfrutado. El contento y yo satisfecho. Mañana iremos hasta Toledo con Jaime y luego seguiré solo hasta Galapagar. Me quedo solo con Macarena y hablamos mientras le pongo gasolina. Mañana va a llover y son muchos kilómetros así que la reviso y mientras engraso la cadena me dice, tranquilo, no te pongas nervioso, recuerda que… "Si vas a La mancha no te alborotes, porque vas a la tierra de Don Quijote…" Yo siempre he sido muy fiable, no necesito muchos lujos. Haré lo que pueda y no hemos empezado esto para dejarlo a medias. Tranquilo llegaremos. Ahora que sé lo que piensa, más confiado; me voy a dormir. Villacañas siempre se conoció como “La Capital del Mueble” aunque nunca hubo una sola fábrica en el pueblo. Lo que si hay es muchas fabricas de puertas de madera y a la entrada puede verse este monumento como homenaje a los que en algún momento de nuestra vida nos hemos dedicado al noble oficio de trabajar la madera. Una cosa muy típica de Villacañas son los “ Silos”, viviendas subterráneas excavadas en la tierra por la pareja de novios: él picaba y ella sacaba la tierra y así cuando estaba terminado ya se podían casar. Digo yo... que entre pico y pala algún “empujón” caería. Macarena dice que le contaron una vez cuando era joven que este pueblo estaba lleno de estas viviendas. Luego con la prosperidad fueron desapareciendo hasta el punto de que nos costó encontrar uno en buen estado para las fotos. Aquí en Villacañas viví 20 años, hasta que otra vez por motivos laborales regresé a Madrid y desde entonces echo mucho de menos a toda la familia que hoy vive en estas tierras…, otra razón más para que mi etapa de la Vuelta pasara por aquí.

El día amanece peor que ayer, el cielo esta todo negro y con síntomas de que no tardará en caer agüita gratis. Hoy me acompañaran hasta Toledo Jaime, con una casi clásica Suzuki Lido 75 y un amigo que se ha apuntado, Jesús con una custom 125 moderna. Mientras tomamos café los que pasan miran las motos…no se si por la Mercurio o por la que nos va a caer… Salimos en dirección a Tembleque. Largas rectas Manchegas de ocho km, la moto ronronea bien, le pone voluntad, como los pilotos que le ponen voluntad y algo mas…

Tembleque no es un pueblo muy conocido pero si su plaza que ha servido en muchas ocasiones de decorado para el cine. El decorado de cine y en el medio La Estrella. No perdemos mucho tiempo y seguimos hasta Almonacid. Un gran castillo domina el pueblo y como no, decidimos subir sin saber que el asfalto solo llega hasta las últimas calles. Como ha llovido toda la semana, la pista esta blanda pero como uno ha hecho mucho enduro a lo largo de su vida, subimos y sobre todo bajamos sin demasiados problemas. Camino de Toledo vamos evitando la autovía por la carretera antigua sin nada de tráfico. Intento silbar el Blues de la Mercurio pero no puedo, se me empaña la visera. A la entrada, el cielo nos concede una tregua para hacerle fotos a la Ciudad Imperial y nos recibe el Tajo con las aguas revueltas por las lluvias de tantos días. Hacemos las fotos de rigor pero rapidito y nos vamos a ver a mi sobrino que es cocinero en Toledo. El menú de hoy : ¡¡Testigo a la cazuela con salsa de Mercurio !! Repostamos en un bar un poco de tortilla y vermut y otra vez a la carretera, pero esta vez cada uno a su casa.

Jaime y Jesús regresan a Villacañas y yo seguiré hasta Galapagar en solitario. En solitario no, con Macarena, que sigue adelante con vocación de rutera a pesar de que la lluvia ya no nos dará descanso. Las despedidas siempre son tristes y al quedarnos solos nos entra el bajón y paro en una gasolinera. Llueve sin piedad. Mientras me coloco todo lo que llevo para la lluvia la pregunto ¿cómo lo ves? Tengamos en cuenta que en su tierra, Macarena solo vio la lluvia dos veces en su vida y fue a través de los cristales. Al principio, como es muy vergonzosa, no contesta pero luego mientras me agacho a abrocharme las botas y no la miro, me dice: –homosexualidades las precisas-- ¿?Pero bueno! Macarena que estamos en La Mancha!! Y aquí se meterme en un barbecho en el le dice al pan pan y al vino vino; que se entierra la moto y los dos así que a la voz de: Mariconadas las justas! nos ponemos en camino.

La cosa ya no es una aventurilla con un poco de agua. Llueve a mares y en estas carreteras conla que está cayendo los coches no se atreven a adelantarme. Deben pensar ¡¡mira, mira, un “trastornao” que ha hecho una promesa…!! Me dirijo a Valmojado a ritmo de Mercurio, con esta moto , llueva, nieve o haga sol el ritmo siempre es el mismo 70 km/h.

La moto a pesar del agua va bien, sin fallos, en parte porque la he protegido sobre todo la llave de luces con plástico de alimentación para que no se moje el pare. Pero claro en estas circunstancias solo falta que falle algo y como no, fue así. Bajo el aguacero empieza a orise un ruido raro. Paro en la cuneta y se calla. Arranco de nuevo y empieza otra vez. Deduzco que es el cuentakilómetros pero como llueve mucho “paso de el” y continuo. No tarda en cambiar de sonido para ser estruendo, se debe haber gripado, aunque es un Veglia nuevo así que paro y como no hay arcén me tengo que apartar y meterme en un barbecho en el que se entierra la moto y los dos nos ponemos perdidos de barro. Macarena me regaña y me pide un poquito de respeto ¡Qué yo no soy una de tus motitos de campo de esas de colorines que las tratas de cualquier manera!.

Apoyada en unas piedras desconecto el cable del cuenta mientras el agua se deja caer a chorro por la pantalla del casco… Cada vez cae mas! Tremendo!! Como las desgracias nunca vinene solas, para terminarlo de animar empiezan a salir chispas provenientes del faro, no sé si es que ha entrado agua o quizás que el cuenta km, que se ha girado un poco, hace que la pletina que lo sujeta toque con algún positivo de las luces, la cuestión es que salen unos chispazos enormes. ¡¡Cojonudo, no para de llover y encima sin luces!!. Llego a Valmojado y aquí tengo que coger la autovía hasta Navalcarnero en el peor momento del día porque todo Madrid regresa pronto del fin de semana por el mal tiempo y me ponen “a caldo” de agua sucia. Los coches no me respetan en absoluto y decido ir por el arcén sorteando todo tipo de cosas hasta que de repente la autovía de dos carriles se convierte en cuatro. Los dos de la derecha son para el peaje y yo tengo que cruzarlos para ir por el primero de los otros dos. En cuanto veo un hueco cruzo “a saco” y sigo a mi paso, pero os aseguro que pasé miedo, me adelantaban por los dos lados envuelto en una nube de agua sucia y sin luces. En Navalcarnero se acaba la pesadilla, llueve, pero menos y abandono la autovía.

Ya voy mas animado, este tramo lo conozco bien y ya estoy cerca de casa, unos treinta km mas y se acabó. Siguen saliendo chispas y rezo para que no se pare. Viajando solo, uno piensa en muchas cosas. Me acuerdo de todos los que nos hemos metido en esto y de los que dijeron que no se haría. De mis piques de buen rollito con los Andaluces, de los Mercurianos que nos reunimos en Cantabria, de Gerardo, Loli y sus amigos. Gracias a todos, con un pequeño empujón de cada uno, esta idea descabellada se ha hecho realidad. Desde Toledo no he hecho ninguna foto. Cualquiera sacaba la cámara! Al paso por Brunete, decido parar para hacerle una foto a los últimos vestigios que van quedando de la guerra civil.

Dicen que cada año en el aniversario de esta famosa batalla, la noche pueden oirse las voces de los soldados en el interior de estos bunkers… pero nadie lo ha visto… claro. Ya solo me queda superar el puerto de Valdemorillo, luego a Colmenarejo y en tres acelerones en casita. Ahora esto ya esta “chupao”. Vamos como motos. Ya nos da igual lo que caiga y nos ponemos a cantar… Dale a tu cuerpo alegría Macarena- Eeeeeeeeehhh Macarena. Aaaaaaay. Como un pollo "remojao" llego a mi casa " jodido pero contento". Mi mujer sonríe y mueve la cabeza como diciendo: mañana en la cama!

La etapa se ha hecho, con dificultades pero se ha hecho, y si todo hubiera ido perfecto, el viento en calma, el sol en lo alto, las carreteras vacías y los pajaritos cantando, ¿qué íbamos a contar a la llegada? La aventura es la aventura.

Agradecimientos a Manuel López (Microtaller)

ETAPA XV ARÉVALO - SACRAMENIA
Me veo todavía aquél 22 de Diciembre, solo en casa porque mi mujer estaba hospitalizada tras una operación imporrtante, con un par de copas en el cuerpo cuando se me enciende una bombillita:¿cómo poder homenajear a quienes nos aguantan nuestras rarezas con las motos?. Y entonces se me ocurrió lo de la Vuelta. Sin perder un segundo puse un post en el foro de las Mercurio, y me fui a la cama. Al día siguiente, hubo alguna tímida respuesta, y en los días posteriores, la cosa anduvo entre el escepticismo y el entusiasmo. Entonces, ¿Por qué no hacerlo?

Han pasado diez meses, en los que hemos demostrado que con voluntad y ganas se vencen todas las dificultades; diez meses en los que un montón de aficionados que han demostrado que lo son de verdad, que pueden hacer lo que quieran y que se encuentra apoyo entre quienes sienten dentro lo que hacen. Y ahora me toca a mí.

Tengo mi Mercurio impecable, brillante y como nueva, esperando en el garaje a que llegue su turno. He tenido un problema de última hora con el asiento, y espero sullegada por mensajería urgente la misma mañana en que hemos de partir. Lo he organizado de la siguiente manera: Jorge y su Mercurio me acompañarán, junto a su mujer y la mía en un coche con remolque por si las moscas. También se han ofrecido a acompañarnos ungrupo de moteros con sus custom enormes, para darnos escolta hasta el final, donde esperan comerse un buen cordero y un buen cochinillo, que de todo gustan. La mañana empieza mal: aunque el asiento ha llegado, solo coinciden los tornillos de adelante, de modo que habrá que apañarse con ellos. Mi mujer ha pasado una noche horrible y no es capaz de levantarse. Jorge y su mujer llegan con un leve retraso, y ella dice que no se atreve a conducir el coche con el remolque, lo que me lleva a convencer a la mía para que haga un esfuerzo. Y lo hace; se pone el polo de la Vuelta y le echa un ánimo impresionante (nunca dejará de admirarme) y nos ponemos en marcha. Llegamos a Arévalo con una hora de retraso, y allí nos encontramos con El Pianista, a quien han dado apoyo unos colegas, y los de las custom, que están entusiasmados, sobre todo uno de ellos cuyo apodo es “Metralla”, porque según él, sus mejores recuerdos son de una de ellas; historias antiguas de moteros talluditos, como muchos de nosotros.

Hacemos el relevo y las fotos de rigor, y deciden acompañarnos hasta Coca, para hacernos una foto todos en el castillo, desde donde volverían a Salamanca. Todavía me suena en la cabeza el bramido de la Norton Comando que lleva uno de ellos. A unos quince quilómetros de Arévalo, en San Cristóbal de la Vega, la moto de Jorge empieza a fallar, hasta que se para. Le toca empujarla unos metros cuesta arriba hasta un sitio en que podemos parar todos y ver qué pasa. Hay buen humor y algunas chanzas, y al final resulta que es un poco de agua en la cuba del carburador, consecuencia de su etapa bajo el agua. Limpieza y arranca a la primerapatada. Los de Salamanca se vuelven porque la Metralla ha sacado su carácter a relucir y ha hecho un amago de agarrar el pistón.

Nosotros seguimos camino, la mañana es espléndida y mi moto funciona como un reloj, las colinas de arcilla blanca nos rodean por todas partes, hasta que entramos en la zona de los pinares: inmensas extensiones de pinos de aguja larga y muchísima gente buscando setas dan color de otoño a este día limpio. Aquí estoy yo disfrutando como un loco. Todo parece cuadrarse de nuevo, hasta que a unos veinte quilómetros de la avería de Jorge, mi moto empieza a petardear en alta, y paro en cuanto puedo. La moto mantiene el ralentí perfectamente, pero en cuanto intentas acelerarla, falla estrepitosamente. Creo que es una perla, y cuando estamos sacando la bujía, me llama Ignacio para darme la noticia del reportaje enMotos de Ayer, lo que me hace una gran ilusión, pero la bujía está bien, si acaso un poco gris. Mis escasos conocimientos me dicen que es un problema de falta de gasolina, porque se calienta en exceso, típico de los motores de dos tiempos. Abrimos el carburador y lo limpiamos lo mejor que podemos. Entonces empieza el lío de las opiniones sabias. Como yo no soy una enciclopedia, escucho todas ellas, y hasta Jorge intenta regular los platinos, pero nada. Al final la moto ni arranca. Con todo el dolor de mi corazón, desisto de seguir intentándolo. Mi moral se baja bastante. Jorge me ofrece su moto para seguir, y así lo hacemos.

Salgo para adelantar tiempo y ellos se quedan subiendo la moto al remolque, mientras “Metralla” me acompaña en su moto gigante. El motor de la Mercurio de Jorge ronronea como un gatito, y cruzamos pueblo tras pueblo, camino de Sacramenia, hasta que nos dan alcance. Llegamos entonces a un tramo de carretera bacheada, que me deja el culo hecho un asco. Y entonces, en una curva estrecha, veo cómo se cae mi moto del remolque, y como arrastra por lo menos quince metros. No puedo expresar lo que sentí al ver cómo muchos meses de ilusión se veían boicoteados una y otra vez hasta acabar en un desastre total. Me quedo clavado a la moto en la que estoy sentado, con la cabeza baja y con ganas de mandarlo todo a la mierda, de quemar las motos que tengo en el garaje y de dedicarme a restaurar lavadoras, que seguro que es más barato. Mi mujer, que se ha bajado del coche corriendo, viene directamente hacia mí, me abraza, y me dice “no pasa absolutamente nada, vamos a arreglarla en cuanto podamos, pero se positivo, que todavía podemos seguir”. Y sé que tiene razón: la ilusión de muchas personas no permite que yo falle, esto tiene que seguir adelante, de modo que montamos de nuevo la moto en el remolque y continuamos hasta nuestro destino, al que llegamos a las cuatro y media de la tarde, hambrientos todos y yo algo herido.

Creo que esta foto resume a la perfección el espíritu de la Vuelta. Hablo con Ignacio para reclamar el premio a la mayor desgracia, y aunque yo se que le hacía ilusión llevárselo a él, reconoce que lo mío tiene más “mérito”. Eso sí, el cordero está extraordinario, y la comida resultó muy agradable. Finalmente, quiero agradecer a todos los que me acompañaron por el ánimo que me dieron en los momentos más duros, y en especial a mi mujer, que me ha demostrado que no me equivoqué cuando pensé que la Vuelta era el mejor homenaje que podíamos dar a nuestras parejas. La etapa está hecha, y ya queda menos para que todo llegue a buen fin, porque no hay nada que pueda son nosotros.

Agradecimientos a Gonzalo

ETAPA XVI ARANDA DE DUERO - BRIVIESCA
He de confesarlo, pero mis preparativos para la etapa burgalesa que había de cubrir han sido bastante escasos, por no decir nulos. Ha sido casi un acto de fe en mi Mercurio, habida cuenta que la pobre llevaba 8 años criando polvo en la cochera, algo ciertamente injusto para un artefacto que pide y da dinamismo. Tras una somera revisión, del depósito hasta el sumidero, y la mochila con algo de herramienta, un bocadillo y algo de fruta , trazo sobre una fotocopia del mapa la ruta a seguir, esta debía ser indefectíblemente por carreteras secundarias, terciarias, o cuaternarias, a la Mercurio "le ponen" y no merecía más putadas.

Hechos los preparativos, el Domingo día 19 de noviembre, mi cuñado me acerca a Aranda, bajamos la moto y tras la foto de rigor, a las 09:30, de una parte Bultaco Mercurio 155, 80 kilos en seco, y de otra parte, yo, Gonzalo, 0.1 toneladas largas en seco, ambos dos ella abajo y yo arriba emprendemos la marcha dirección a Caleruela. Aunque el cuentakilómetros no funciona, el velocímetro si, y parece de Bilbao, marca la ostia pues¡¡

La carretera es perfecta, arbolada, solitaria, se podría decir que hasta espirituosa, tanto que casi me imagino en algún cruce encontrándome una pareja de tricornios bigotudos y encapados con sus Sanglas dándome el alto. Fantasías aparte, el caso es que estaba encantado pese a que el día era bastante frío y llovía intermitentemente. Sigo por Arauzo de Miel y Huerta del Rey. En el cruce miro el mapa y un abuelillo se me queda mirando con una cara de felicidad muy gráfica. Le saludo con la mano y agradecido le devuelvo la sonrisa . Seguro que habría tenido una larga charla con el de historias moteras pasadas, pero esta vez no podía ser. Sin gran prisa, disfrutando, tras hora y media de viaje, llego a Salas de los Infantes. Cabecera de comarca, y partida de una importante ruta de icnitas (huellas fosilizadas de dinosaurios).

Desde donde me adentro en la Sierra de la Demanda, donde la carretera se torna mas sinuosa, los valles estrechos y la humedad del ambiente provoca un sonido especial, un eco metálico, casi celestial (aquí me he dejado llevar por la emoción). Viendo el nombre de la fuente, no pude menos que echar un traguillo: ¡ que fria esta!. A la Mercurio la salpiqué con la mano. Al llegar a Riocabado de la Sierra, no puedo menos que subir la Mercurio a retratarla junto a una, o lo que queda de ella, gran olma, muy famosa antaño por su porte pero que la grafiosis no ha perdonado, acabando en pocos años con este ejemplar centenario. Desde Riocabado, empiezo a ascender hacia el puerto del Manquillo en un paisaje plenamente otoñal. Me detengo en un cruce de un ferrocarril minero reconvertido a vía verde.

Al hacer esta foto en el paso a nivel sobre el FFCC Santander-Mediterraneo, (en el cual trabajo mi bisabuelo, cantabro él), fué hacer la foto y caerse la moto, no pudo con tantas emociones, rompiéndose la maneta del freno, quedando así como de estas "racing", para dos dedillos... Y continuamos la subida mientras el otro mercurio descendía y mucho, coronando El Manquillo 1400m. entre pavusillas de nieve. De ahí en adelante el tema era todo cuesta abajo y nos animamos un poco los dos, paso por dos pantanos, el de Arlanzón y el de Uzquiza. Y poco a poco abandonamos tierras serranas hasta llegar a Pradoluengo, localidad célebre por sus batanes donde se elaboraban boinas y calcetines, pero ahora con los chinos el tema esta algo "joío". ¡¡Qué me vas a contar¡¡, parece decir la Bultaco....

Continuo hasta Belorado por una carretera bastante rápida y viento de cola, y la Mercurio se pone machota y va como un tiro. En Belorado, paro en el surtidor y relleno 4 litros, ¡que poco ha gastado! Me doy una vuelta con la moto por el pueblo, siguiendo hacia Cerezo de Río Tirón, empezando la Mercurio a dar algún fallo de encendido, no yendo redonda. Por lo que en Cerezo opto por coger el desvío hacia Briviesca, en vez de hacia Miranda, para evitar problemas, pues la moto había cumplido con creces la misión de atravesar la provincia, y yo he disfrutado con ella como un oso, como diría Carmen de Mairena: ¡QUE MARAVIIIILLA!

Conforme siga continuando la vuelta a España en Bultaco Mercurio os seguiremos informando.

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