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Ariel Red Hunter NH 350
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Si bien los orígenes de la marca Ariel datan de 1870, año en que James Starley y William Hillman presentaron la patente de una rueda de radios tensados (lo que permitió un avance definitivo en el sector de la bicicleta); se tendría que esperar a 1898 para que viese la luz un cuadriciclo al más puro estilo de la época, propulsado por un motor de explosión situado en la parte trasera del mismo.
Metidos en el mundo de la tracción mecánica, sólo era cuestión de esperar a que se presentase la primera motocicleta con la marca Ariel. Por cierto el nombre Ariel se tomó de una obra de Shakespeare (la Tempestad) y viene a significar algo así como el espíritu del aire, parece ser que se adoptó por la ligereza de aquellas pioneras ruedas de radios. Las primeras motocicletas que ostentan la marca Ariel, datan de 1902 y empleaban para su propulsión un motor Kerry, estaban bien terminadas y la calidad de su fabricación sobresalía de lo que ofrecían otras marcas en aquellas fechas. El éxito de sus primeras motocicletas, permitió al fabricante proyectar una motocicleta de concepto popular, aunque no por ello exenta de la calidad que primaba en la firma; la Arielette, como estaba patentada aquella motocicleta con motor de dos tiempos, no llegó a fabricarse; oscuras nubes que anunciaban la I G.M. y tras ésta, algunos deslices de la firma con el mundo del automóvil, mantuvieron a la marca Ariel algo apartada de la motocicleta, aunque las Ariel se estimaron entre las motocicletas reputadas de su tiempo.
Unos años después, el éxito de Ariel como fabricante de motocicletas, se confirma con la incorporación a la empresa del conocido ingeniero Valentine Page, quien en aquellos días procedía de la fábrica de motores JAP, donde ya se había labrado un prestigio en el mundo de las dos ruedas. Los nuevos motores de Page que presenta la marca en el Salón Olympia de 1926, atraen la atención del público hacia las motocicletas Ariel, están tan bien concebidos y realizados, que dichos motores permanecerán en catálogo hasta mediados los años cincuenta. No cabe duda de que parte del éxito de las motocicletas Ariel se atribuye a su diseño, la calidad de su fabricación y a la estabilidad de su técnica; quiero decir con ello: que una vez adoptada una solución mecánica después de probada su eficacia, ésta, permanece inalterable hasta que es superada por otra. En 1932 aparece en el catálogo de la firma por primera vez una Red Hunter, la máquina incorpora un novedoso motor de válvulas en culata de 500 cc.; con el tiempo, éste modelo se convertiría en uno de los pilares de sustentación de la firma Ariel. Aunque por aquellas fechas los esfuerzos de la marca estaban centrados en la Square Four que se presentaría en 1931.
El receso económico que partiendo de América llegó a Inglaterra por aquellas fechas, propició una crisis en el sector de la motocicleta que fue acusada por todos los fabricantes, entre ellos Ariel. La firma salvó la situación con la aportación económica personal de Jack Sansgster presidente de la misma, dando lugar a la Ariel Motors JS Ltd., comenzando al mismo tiempo una época de restricciones en todos los aspectos. La nueva política económica, afectó a la colaboración de Valentin Page quién en aquellos momentos de limitaciones fichó por la Triumph; no obstante lo acertado del diseño de las nuevas Ariel, reforzado con una profusión mayor de cromados y la adopción de vivos colores, permitió que se recuperase el mercado de las monocilíndricas. A la vez que se remodelaba la Square Four, motocicleta que a pesar de lo novedoso de su mecánica, y buena acogida por el público, no había sido rentable para el fabricante. Al termino de la II G.M., Ariel retoma la producción con un modelo Red Hunter de una cilindrada de 350 cc., por esas fechas, no tarda en incorporarse de nuevo Valentin Page a la firma, quien comienza diseñando un motor bicilíndrico vertical de 500 cc., anticipándose con ello a la nueva época que se avecinaba de los twin paralelos. Son los días en que de tapadillo la BSA ha absorbido la marca, y sin darnos cuenta hemos llegado a los años cincuenta donde comienza la rodadura de nuestra protagonista.
La Ariel Red Hunter 350 de 1951 cuyas fotografías acompañan al texto, es propiedad de David Serena de Pobla Llarga (Valencia), motorista y apasionado por las clásicas. David no dudó en ofrecernos su motocicleta para la sesión fotográfica, y contarnos un nieto al colegio, luego se mete en poco su historia, por lo que desde su cobertizo y como en Inglaterra estas líneas le mostramos nuestro los inviernos son largos... pues se agradecimiento. La Ariel de David dedica con cariño a su afición de ha sido restaurada y adquirida en devolver al asfalto las Inglaterra, y es una de las motocicletas que podríamos llamar de última generación dentro de la dilatada vida de las Red Hunter, que dejaron de fabricarse a mediados de los años cincuenta. Su adquisición la determinó el estado de la máquina, su razonable precio y la sinceridad de su anterior propietario. Este ya jubilado suele reconstruir una motocicleta cada año, según le contó a David, su trabajo consiste en llevar a su nieto al colegio, luego se mete en su cobertizo y como en Inglaterra los inviernos son largos... pues se dedica con cariño a su afición de devolver al asfalto las motocicletas de su época.
Si tuviésemos que comparar la Ariel Red Hunter con otra máquina de su tiempo, evidentemente hablaríamos de la BSA B31 de más o menos similares características y prestaciones; pero es posible que en la Ariel que nos ocupa y que por aquellas fechas ya era de dominio común la propiedad de la marca por BSA, destaque quizá el duende del espíritu del aire. Aunque la máquina no sea precisamente ligera 166 kg. de peso se notan, el espíritu permanece vivo en la Red Hunter, puesto que con sólo 19 CV es capaz de alcanzar una velocidad máxima de 121 Km/h. La motocicleta en su día reunía las cualidades de una moto moderna con soluciones conservadoras, filosofía de trabajo muy presente en las motocicletas inglesas. Para el encendido adopta una magneto de la firma Lucas así como los componentes eléctricos de la misma marca; Lucas por aquellas fechas solía abastecer a casi todos los fabricantes ingleses. El engrase como viene siendo tradicional en las motos inglesas de la época es por cárter seco y las suspensiones se encomiendan, la delantera a una horquilla telescópica y a un curioso sistema con amortiguación tipo “plunger” la trasera. Su cambio de marchas dispone de cuatro relaciones bien escalonadas y los frenos son suficientes para detener la máquina en un espacio razonable. Tengamos en cuenta que a pesar del aspecto de nueva de la motocicleta, ésta lleva sobre sus ruedas casi sesenta años y tanto el tráfico como las carreteras han cambiado mucho en ese tiempo.
Las Ariel siempre se consideraron máquinas robustas y fiables, cumplieron bien cuando se les incorporó un sidecar, siempre que éste fuese proporcionado a su cilindrada y también conocieron la competición en todas las disciplinas especialmente el trial y las célebres carreras inglesas de grass track. Actualmente son valoradas en el sector de las clásicas por las mismas cualidades que en su momento las convirtió en objeto de deseo de muchos motoristas.
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