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BSA 650 THUNDERBOLT T-120 DE 1973
1973 ace cafe BSA 650 Thunderbolt T-120 cafe racer Norton Triumph  
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Las Café Racer irrumpieron en el mundo de la moto allá por los sesenta. Los que nacimos en esa época, no se por que, sentimos una incontrolada pasión por estas motos.
Agradecimientos a Iñaki López
Café Racer no es sólo un concepto o tipo de moto, es mucho más, es una forma de vida y si no que se lo pregunten a Iñaqui, el orgulloso poseedor de esta BSA. Par motor y velocidad pura, los aficionados a las café racer sentimos la velocidad de otra manera, sin prisas, buscando siempre el deleite de la carretera y de las curvas, disfrutando del sonido del aire y del acompasado ronquido de los escapes. Las motos que dan color al garaje de un amante de las Café Racer, lo delatan. Suelen ser modelos sport, pero que nada tienen que ver con las R actuales. No me imagino a uno de aquellos amantes de la velocidad y del asfalto, metido en el carenado de una coloreada japonesa de cuatro cilindros.
Pero ello no significa que una Café Racer deba de ser obligatoriamente una clásica, actualmente se continúan fabricando Café Racer, pero ese es otro tema. Otro día hablaremos de este interesante tema, por que las Café Racer están vivas. La vinculación del fenómeno Café Racer con las motos inglesas y el ACE Café sito en la North Circular Road de Londres, es de sobras conocida. Si damos un repaso al listado de modelos de los sesenta y setenta clasificadas como café racer, veremos que las marcas que aparecen con mayor frecuencia son tres, Norton, Triumph y BSA. Y si precisamos un poco más, veremos que hay modelos de estas marcas que ya nacieron siendo autenticas café racer.
LA MOTO DE MIS SUEÑOS
Se diría que esta moto fue sacada literalmente de la película Quadrophenia, pero no, esta moto ha sido convertida en Café Racer en tierras navarras. Un claro ejemplo de que la pasión Café Racer llega a todas partes. Es de sobras conocido, que la factoría BSA fue absorbida por Triumph en un último intento por salvar la industria motociclista inglesa. Durante los últimos años de producción de Triumph, el logo BSA no dejó de aparecer en los depósitos ciertos modelos. Algunos de ellos solían compartir motorizaciones. Este es el caso de nuestra preciosa “prota”. Iñaki ha puesto toda la carne en el asador al convertir esta BSA en una autentica Café Racer, se nota el buen gusto y empeño empleados. Partiendo de la base de una 650 con motorización Triumph Bonnie T-120, los cambios más importantes se aprecian en la escueta carrocería Café Racer. El asiento y la parte trasera del chasis, fueron modificados para acoplarle un colín derivado de una TSS, un curioso y agraciado ajuste. Todo ello que perfectamente rematado por el filete rojo de la tapicería. Y sobre el depósito se puede apreciar un reluciente embellecedor que lo recorre longitudinalmente.
El cuadro es del tipo espina central con depósito de aceite en el interior, un sistema bastante utilizado en la época. Los mandos van montados sobre un plano manillar de Norton Atlas, muy ergonómico por cierto. El motor, como he dicho anteriormente, pertenece a la producción de las míticas Triumph Bonnie T 120. Un propulsor con muy buena reputación en los setenta, que sirvió de inspiración a los japoneses para lanzarse a la conquista del mundo. Pero a Iñaki no le acababa de convencer el sistema de alimentación de este 650, de serie incorpora un solo carburador, así que le montó dos Dell’Orto con filtros de malla cónicos, pertenecientes a una Guzzi, casi nada. Esta claro que la mantener intacta la puntualidad moto traga más, pero también tira inglesa. La calota del faro, más.
Las ruedas se han rehecho completamente, radiando el conjunto eje-freno a unas llantas Akront. El tambor delantero es un precioso y potente doble leva. Mientras que el trasero accionado por varilla, es simple pero con un buje cónico muy bonito. Tambor y corona trabajan de forma solidaria en el lado izquierdo, como las motos de trial. Si observamos la moto con el suficiente detenimiento, veremos que esta repleta de detalles. Desde la posición de conducción y entre el velocímetro y el cuentavueltas, descubrimos un curioso reloj de bolsillo para mantener intacta la puntualidad inglesa. La calota del faro, cromada por supuesto, incorpora tres testigos, lo justo y necesario. La curiosa posición que se adquiere con el manillar de la Atlas, no es que sea puramente Café Racer, pero te permite mantener la barriga descansada, sin presiones externas.
La cual cosa es de agradecer, sobre todo después de un buen vermut a base de navajas a la plancha y sidra, como marcan los cánones del puerto de Llanes, donde hicimos las fotos. En el extremo izquierdo de dicho manillar, un retrovisor montado en el extremo del puño, le da el toque definitivo a la parte delantera de la moto. El formidable twin 650, resopla por un escueto dos en uno cónico al más puro estilo ingles, que acentúa aún más el aspecto racer de la BSA. Nos encontramos ante una moto que emana pasión por todas partes. La culpa es toda de Iñaki, un fervoroso amante de las Café Racer. Las café racer están vivas, siempre lo estarán. ¡Vivan las café racer! Espatummmmmba!
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Gran moto. Estoy deseando que me llegue el último modelo sin estrenar que me están enviando de Alemania. I can't wait!!!