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BSA Gold Star : Icono de una época

Motos de Ayer nº 089

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1. BSA Gold Star

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Existen mitos que forjaron su leyenda en consecutivos éxitos. Si nos atrevemos a afirmar que la Gold Star fue una motocicleta mítica de los sesenta, no estaremos exagerando en absoluto; quizá lo más representativo de esos años fue su gran acogida como café racer. Pero para hacernos una idea de lo que significó la God Star como máquina deportiva, recordemos simplemente que una década antes, en el Clubman TT de 1955, de los treinta y siete parcipantes, treinta y tres de ellos lo hacían pilotando una Gold Star.

En la historia y evolución de la motocicleta, podíamos definir al periodo de veinte años que separan las dos Guerras Mundiales, como la época de mayor expansión y rápido progreso en el diseño de las mismas; también fueron los años en que más se esforzaron las marcas en sus modelos deportivos.

Durante ese periodo de tiempo, quizá fue en Inglaterra donde más arraigó el entusiasmo por la motocicleta, en cualquier caso, las grandes marcas Británicas se afanaron en introducir las soluciones técnicas y estéticas más novedosas, el resultado fue un amplio abanico de oferta al potencial cliente. Durante esas décadas, las marcas más reconocidas, disponían de un surtido catálogo de categorías y modelos, y entre ellas BSA se afanaba en mantener la hegemonía que había adquirido a principio de los años treinta cuando se convirtió en la marca lider de ventas, consiguiendo que una de cada cuatro motocicletas que rodaban por las carreteras inglesas fuese BSA. Al contrario de alguna de sus competidoras, como Norton, AJS, Machles...., BSA no había forjado su reputación en las carreras, aunque no por ello dejase de participar en pruebas de trial, scrambler y velocidad.

Su éxito comercial, lo avalaba la calidad de sus motocicletas, la fiabilidad de las mismas, lo contenido de sus precios y una eficaz red de asistencia. También influía en su difusión la variedad de modelos, los diferentes sidecares, la disponibilidad de un amplio catálogo de accesorios, y la valoración en la venta de la motocicleta de segunda mano.

En la carrera celebrada en las pistas de Brooklands el 30 de Junio de 1937, significó un acontecimiento inesperado la presencia de BSA. La marca permanecía oficialmente apartada desde 1921 de la competición, sin embargo el British Motor Cycle Racing Club en esa ocasión, alineaba en la salida una Empire Star de 500 cc. cuyo motor había sido preparado por la fábrica; en aquella motocicleta, se había puesto un gran empeño en demostrar que además de su sólida reputación, las BSAs también podían triunfar en las carreras. El éxito vino del buen hacer de Walter Handley, quién consiguió la victoria rodando a una media de 164 km/h. Adjudicándose la estrella de oro con la que los organizadores, premiaban a aquel piloto que superase la mítica barrera de las 100 m/h.

Animada por el éxito, la firma aprovechó la circunstancia para al año siguiente presentar un nuevo modelo, la BSA M 24 basado en su modelo deportivo Empire Star. Comenzaba la leyenda. El paréntesis que significó en la vida de Europa la II G. M., congeló muchos proyectos especialmente en la industria de la motocicleta, algunos de ellos, seguirían su curso unos años más tarde.

Pasó el tiempo y una vez recuperada la industria Británica de la motocicleta, se presenta en el Salón de Earls Court una nueva BSA que como novedad, monta una culata de aleación y algunos elementos deportivos, que alcanza las 90 millas por hora, la parte ciclo de ésta motocicleta se basa en la novedosa máquina de turismo B 31. El motor Gold Star fue elemento opcional a las deportivas B 32 y B 34, que se basaban en la motocicleta de turismo B 31, éstas motocicletas significaron una buena opción para los pilotos de trial, motocross, grass-tracky especialmente en las carreras de velocidad.

Con el tiempo la Gold Star no pierde actualidad y sigue evolucionando hasta llegar al modelo DBD, para muchos entusiastas la Goldie por excelencia; motocicleta que se producirá desde 1956 a 1963. Con sólo 496 cc., la máquina rinde una potencia de 40 CV a 7.000 rpm. potencia que se ve aumentada en dos CV si su tubo de escape se sustituye por un megáfono de competición. Acerca de ésta motocicleta se ha derramado mucha tinta, y entre lo escrito se afirma que si la Gold Star, con unos principios mecánicos superados en el tiempo por otras máquinas, pervivió tantos años, fue por que la empresa supo contener los precios.

Considero que actualmente la Gold Star es el símbolo de una época y de una forma de entender la motocicleta. Para ella, en su momento y actualmente, se desarrolló una industria paralela, que suministra componentes de todo tipo para mejorar prestaciones mecánicas, de la parte ciclo, electricas... e incluso hace alrededor de diez años se presentó una caja de cambios con una quinta velocidad. Actualmente podemos apreciar modelos altamente sofisticados de la Goldie, con estupendos depósitos de aluminio y unas prestaciones que actualmente cuesta asimilar a un monocilíndrico con un diseño tan clásico. Pero si algo no ha cambiado con el tiempo cuando se enciende su motor, es el carácter, el rugir de este y el sonido de su escape, que denotan las señas de identidad de cualquiera de las Gold Star.

1. BSA Gold Star

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