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Bultaco Tralla 101 : El fruto de la bandera a cuadros

Motos de Ayer nº 097

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  1. Bultaco
  2. Tralla 101
  3. Motor
  4. Parte ciclo
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Fue tu patria la bandera a cuadros y los laureles del triunfo tu único destino. Sobre tierras estériles por otros abandonadas… mientras sus árboles caían, a pulso te ganaste aquel enorme pedestal de gloria y junto a él hiciste la promesa de conquistar las tierras de más allá del confín de los mares. Fuiste la primogénita, la esencia de un sueño hecho realidad, el camino para algunos y la verdad para muchos... porque…fuiste la primera Bultaco.

Luego… don Paco… sin saber como, se perdieron las batallas, los sueños se los llevó el viento y la gloria se desvaneció. A nosotros, los melancólicos, nos queda el recuerdo de la grandeza que ud. creó y la ilusión de regocijarnos en las muchas motos suyas que hemos sabido acoger en nuestro corazón. Gracias por hacernos sentir.
A don Paco Bultó.

Unas pinceladas de historia


Soy consciente de que tratar de concentrar la vida, anécdotas y triunfos de una firma como Bultaco en el breve capítulo previo al estudio de uno de sus modelos, es una batalla perdida; aunque en mi costumbre de dotar a mis artículos de los adecuados conocimientos históricos, que nos centren tanto en el modelo expuesto, como en la evolución de la firma, trataré de sintetizar su extensa historia, pero sin despreciar datos importantes.

Entremos en materia: ha pasado mucho tiempo desde que don Paco Bultó, junto con un amigo y compañero de estudios, formara la compañía Barella y Bultó SL, destinada a la fabricación de pistones y segmentos para motores de explosión. Aquella empresa fue fundada con un capital social de 160.000 pesetas y era la primera acción empresarial de don Paco nada más terminar su carrera de ingeniería. Tiempo después, nuestro hombre se alió con otro industrial catalán para formar la firma Montesa, en la que desempeñó las labores propias de la parte técnica destinadas al desarrollo de los modelos de su catálogo, mientras que su socio don Pedro Permanyer hacía que la empresa funcionase a nivel administrativo. En Montesa todo fue alegría mientras que las necesidades de la evolución de nuestro país, fueron empujando en forma de prosperidad. Sin embargo llegada la crisis de los cincuenta el panorama se puso feo, por lo que la parte financiera de esta compañía, vio la necesidad de abandonar sus actividades en el mundo de la competición.

Es conocido por todos que don Paco Bultó era un acérrimo defensor de las carreras y tenía una máxima que promulgaba, que las motos se vendían en los circuitos; de aquí viene aquella célebre frase suya que decía: ”el mercado de la moto sigue a la bandera de cuadros”, por lo que esta triste decisión dio al traste con todas sus ilusiones y… tras mucho pensarlo, en el año 1958, animado por gran parte de su equipo de trabajo, decidió abandonar esta empresa, para fundar con un capital social de medio millón de pesetas la “Compañía Española de Motores” CEMOTO, cuyos productos serían vendidos bajo el seudónimo de su fundador: Bultaco; nombre que se extrajo de hacer una contractura de Bultó con Paco.

Lo cierto es que el panorama no pintaba bien, pues la gran cantidad de empresas existentes, a cusa de lo crítico de la situación económica, estaban sufriendo un descalabro sin precedentes en la industria motociclista nacional. Esto provocó que el gobierno, con el afán de que no cerrasen más compañías por saturación del mercado, promulgase una ley que impedía que aquellos nuevos fabricantes que no pudiesen vender más de ¡25.000 motocicletas anuales, por turno de ocho horas laborales! no recibiesen la licencia de constructores. Esto en realidad era como decir que ya no se daban más licencias, pues alcanzar aquella cifra de ventas era un imposible. Para salvar este impedimento, don Paco llegó a un acuerdo con la firma Monfort, poseedora de la licencia de fabricación de la moto Aleu, por el cual, a cambio de que este le fabricase los bastidores de sus nuevas motos, Bultaco podría iniciar legalmente sus actividades. La factoría se ubico en una finca de campo adquirida dentro del término de San Adrián del Besós llamada “Mas Casellas”.

En ella se transformó de modo económico desde el granero hasta la bodega, a fin de poder acoger los diferentes procesos de fabricación. No había pasado un año, cuando en Marzo de 1959, tras un frenético desarrollo fue presentado el primer modelo de Bultaco. Se trataba de la Talla 101. Una máquina de 125 cc, que no tardó en suscitar el resultado esperado, pues era la octavo de litro más potente y rápida del país en esos momentos. Además poseía una parte ciclo bien confeccionada, en la que su bien diseñado bastidor de simple cuna demostró una eficacia fuera de lo normal. Jugaba en su contra que era la 125 más cara del momento, pero gracias a sus cualidades y aun a pesar del difícil momento que se estaba viviendo, el resultado de las ventas de este primer modelo no fue malo, ya que logró encajar en el mercado durante el resto de meses de ese mismo año algo más de 1.100 Trallas; para las que don Paco tenía listo un Kit de potenciación, que ponía a la venta como equipo de mejora de rendimiento para uso deportivo. El interés que suscitó esta jugada maestra, tuvo como fruto que a finales de ese mismo año y a petición de los propios clientes, la Tralla 101, que era un modelo de gran turismo, viese el nacimiento de su hermana deportiva: una máquina que recibía todas estas mejoras y alguna más en la propia fábrica y que fue bautizada con el nombre de TS, es decir Tralla Sport.

Posteriormente, lo ya conocido por todos: el frenético crecimiento de esta firma, de sus modelos y de sus exportaciones: tras la Tralla 101, en el año 1960, llegó la económica Mercurio y la campera Serpa N. Para retomar la línea de la primogénita, llegaron las Metralla 62 y algo después la evolución de la Tralla con la denominación 102 en 1963.

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