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EL DEPÓSITO DE COMBUSTIBLE

EL DEPÓSITO DE COMBUSTIBLE

Motos de Ayer nº 077

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1. Introducción

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Si observamos los distintos componentes de la motocicleta, el que primero nos llamará la atención es el depósito de combustible. Este elemento suele ser el más olvidado en su mantenimiento, y sin embargo resulta tan imprescindible para el funcionamiento de la moto como el motor.

Además de su función específica, desde los orígenes de la motocicleta ha formado parte de las señas de identidad de marcas, modelos y épocas. Tanto es así que hasta para catalogar las motocicletas fabricadas en un determinado periodo de tiempo, generalmente basta con decir refiriéndonos a él sin nombrarlo “entretubos”. En los orígenes de la motocicleta, finales de 1800 principios de 1900, cuando se comenzó instalando un motor a la bicicleta para tener que pedalear menos, el depósito de combustible se ubicó según criterio del “inventor”. Por supuesto siempre en posición elevada para suministrar el combustible por gravedad; en algunos casos compartió su carcasa con el depósito del aceite, incluso hubo fabricante que además le añadió un departamento con una puertecita para las herramientas, o las pilas para la corriente eléctrica.

Más tarde se generalizó su posición debajo del tubo superior del bastidor, bien suspendido de este mediante abrazaderas o fijado al tubo inferior paralelo al anterior. Al mismo tiempo que se adoptaba una ubicación standart para el depósito, cada fabricante le imprimió su personalidad; redondeado, en forma de ataud, plano.... A principio de los años treinta, comenzaron a generalizarse las formas más o menos abombadas, al mismo tiempo que se montaba a caballo del tubo superior del bastidor, ello se debió a dos circunstancias: la primera a un avance en las técnicas de estampado, y la segunda a la ya generalizada solución de un bastidor específico de motocicleta que abandonaba definitivamente los orígenes del de bicicleta.

SI SE VE, SE ANUNCIA
Desde siempre el depósito de combustible, fue el lugar preferido por los fabricantes para ubicar su marca, algunas lo emplearon como parte estructural del chasis en revolucionarios diseños como Marcel Guiguet entre finales de los años veinte principios de los treinta. La forma ahusada del depósito de la Brough Superior la identifica entre otras como seña de identidad al primer contacto visual. Como todo elemento, los depósitos de combustible también han seguidos los dictados de la moda; la forma de lágrima, más rectangulares con hendiduras para las rodillas...

LA RESTAURACIÓN
En las motos de competición es donde más han evolucionado en menos tiempo, pero eso lo dejamos aparte. Entre nuestras motos de colección, a partir de finales de los treinta se extendió la moda del depósito cromado para los modelos de lujo. Hoy en día esa moda se ha convertido en uno de los problemas más laboriosos en la restauración, puesto que si cromar un depósito en teoría no presenta más dificultad que el precio, la realidad es que en la mayoría de casos significa uno de los problemas más difíciles de resolver, veamos: lo primero que nos encontramos es que con el paso de los años, raro es el que no tiene alguna abolladura (siempre difíciles de sacar), con paciencia y trabajo, conseguimos una superficie como de porcelana y lo enviamos a cromar.

Cuando lo recojemos del cromador, nos damos cuenta que casi siempre al verlo a la luz del día hace aguas. Eso es más frecuente en los depósitos de latón; en los de chapa de hierro, el problema es diferente. Si bien suelen tener una chapa de buen grosor, es más difícil que tenga abolladuras, aunque en ocasiones las tienen, además al caerse con el tiempo la protección del cromo, el óxido ha hecho unas cavernas que se convierten en el dolor de cabeza del pulidor (personalmente ante este problema bien desóxidada la superficie, he tenido que rellenar algunas zonas con soldadura de plata), así que al final de tanto lijar y pulir se reduce considerablemente el grosor de la chapa, puesto que lo más frecuente es que el interior también este oxidado.

Al final con cariño en nuestro trabajo, tenemos el depósito como nuevo, sólo que el resultado del rabajo de pulido, los diferentes baños y cromado, tratamiento desóxidante del interior y posterior proceso de estanqueidad a base de resinas epoxi (nuestras horas son de hobbi), el dichoso depósito cromado nos sale por un costo en ocasiones superior al del remozamiento del motor. Todos estos inconvenientes se eliminan en un depósito pintado, pués las diferentes clases de masilla que se emplean actualmente en muchos casos resuelven el problemático sacado de pequeñas abolladuras, consiguiéndose un acabado perfecto con mucho menos trabajo y costo.

MANTENIMIENTO
El tema de su mantenimiento es muy simple, en realidad se reduce a procurar eliminar que se forme óxido interior y a la limpieza del filtro del grifo de combustible. Para ello, recomiendo la fórmula más antigua y elemental: cuando no se utiliza la motocicleta con frecuencia, basta con llenar hasta el borde el depósito.
Cuando después de meses de inactividad decidimos utilizar la moto de nuevo, simplemente sustituir la gasolina del depósito por nueva, y emplear la vieja para limpiar piezas o para cuando volvamos a hibernar la moto. Con esta sencilla precaución, habremos conseguido que no se forme el temido óxido.

1. Introducción

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