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FOPI : Una idea replicada

FOPI : Una idea replicada

Motos de Ayer nº 089

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  1. FOPI: Montesa + Bultaco

En el año 1960 la pugna entre Montesa y Bultaco ya se manifestaba entre los aficionados. Los montesistas loaban las virtudes de la Brío 110, y las recién creadas filas bultaquistas defendían las bondades de la Tralla 101. Las dos motocicletas estaban bien concebidas, en una, primaban unas cualidades y en otra, otras. Lo cierto es que si se hubiesen unido lo mejor de ambas, el resultado quizá hubiese sido una motocicleta imbatible en su categoría y en aquellas fechas. Pero claro las conjeturas no ganan las carreras y Foca y Pingüino lo sabían.

En la década de los cincuenta, era muy normal entre los pilotos emplear un nombre de guerra; incluso algunos comenzaron a utilizar el seudónimo para poder correr, ya que por su temprana edad tenían que hacer diabluras para conseguir la licencia. Por una circunstancia o por otra, era frecuente que una parrilla de salida estuviese compuesta, por lunares, focas, pingüinos ... entre otros pilotos. Foca y Pingüino, eran los seudónimos que empleaban Ernesto Millet y Joaquín Sagnier, a la sazón, pilotos que defendieron los colores de Montesa desde los primeros tiempos. En 1960 nuestros hombres deciden llevar a la práctica la idea de aprovechar las cualidades de una Brío 110 S con injertos de Bultaco Tralla 110.

El resultado es una máquina compacta, con refuerzos en el chasis, guardabarros delantero al revés, pintada en blanco y negro y con unos amortiguadores de “bolígrafo” muy de moda en aquellos años. En el motor se ha adoptado la parte térmica de la Tralla que garantiza mejores resultados. Para ello se ha tenido que colocar una pieza en la base del cilindro que será el talón de Aquiles del ingenio; el motivo de éste suplemento, no es mas que el de poder adaptar el cilindro de la Tralla acoplado al bloque motor mediante seis espárragos, al bloque de la Brío que sólo monta cuatro espárragos.

Después de algunas pruebas que sirven para detectar los puntos negros, la pareja es ambiciosa y pretende inscribir la recién creada FOPI en la prueba más dura que se celebra en España; las 24 Horas de Montjuich. En la edición de ésta prueba de 1960, la FOPI toma la salida, el equipo encargado de pilotarla son Regás-Millet, pero tienen que abandonar por avería. Los fracasos suelen engendrar ideas y de estas salieron las mejoras para la FOPI. La nueva versión adopta unas ruedas una pulgada más pequeñas, un cambio de marchas de seis relaciones, carenado, tubarro procedente de la Bultaco TS, freno delantero de la Tralla 101, al final un puzzle que intenta aprovechar lo mejor de las dos marcas. Por desgracia los cambios y mejoras de la máquina se efectúan a ritmo de carreras. El resultado es que los “inventos” no se pueden probar lo suficiente como para garantizar su eficacia y la FOPI se resiente con numerosas averías. Quizá con un poco de tiempo se hubiese confirmado la teoría en la práctica, pero el hecho es que el proyecto se abandona como consecuencia del mal momento que vive en esas fechas el sector de la motocicleta.

La FOPI pasó a la historia sin pena ni gloria, parece ser que no ganó ninguna carrera, y lo más que consiguió fue terminar alguna, por ello me extraña, aunque a la vez comprendo la pasión que suscitó en replicarla; la pequeña motocicleta tiene duende.

Curiosamente, cuarenta años después de su creación, tengo noticia de tres réplicas de la FOPI. Indudablemente meterse en el fregado de replicarla, tiene su atractivo para muchos aficionados a las clásicas. Lo triste es que con el carácter que actualmente se desarrollan las actividades en relación con las clásicas de carreras, la FOPI no tiene ninguna posibilidad de competir. Pero como éste mundillo es tan plural, sin darse cuenta se ha creado un hueco para las FOPIs y demás ingenios de su época, éste hueco no es más que los revivales de motos deportivas que se

celebran en diferentes puntos de nuestra geografía. En ellos se muestran las motocicletas en una exposición, más tarde se monta un paseillo en un improvisado circuito donde todos son pilotos por un día. Al final si no hubo ningún revolcón, el éxito se ha conseguido y para los que participaron les queda la satisfacción de haber compartido parrilla con grandes campeones del mundo. Se puede pedir más.... larga vida para las FOPIs.

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