ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos V. Belda
1. Introducción2. Más información
Desde hace algún tiempo llevo observando el cambio que ha sufrido el mundo de la competición. Hace ya algunos años, cualquier chaval de la calle que se lo propusiese, tanto si podía económicamente o no, se involucraba en el mundillo de las carreras. Tan sólo hacia falta una moto, una zamarra y pantalones de cuero, las botas del ejercito y unos guantes hacían el resto.
Hoy todo ha cambiado, actualmente necesitas una buena maquina, por lo menos con buenas prestaciones, un buen equipo de cuero homologado y como todo vale mucho dinero, lo primero es conseguir los sponsors para que te financien. Afortunadamente hace ya un tiempo que surgieron las carreras de clásicas y salieron a la palestra tanto viejos pilotos, como jóvenes y junto a ellos, muchos de aquellos que se les quedó en la maleta aquello de las carreras o bien no les había entrado el gusanillo en la época. De los “viejos” pilotos ¿Qué decir? han vuelto a disfrutar del placer de la competición, pero ¿y de los nuevos que han experimentado esa sensación, de verse en un circuito como un piloto de carreras? Entre otras sensaciones han descubierto la tensión de la salida, y esa concentración necesaria y placentera que se siente al ir pegado justamente detrás del piloto al que piensas rebasar en la siguiente curva. Todo eso se ofrece hoy a cualquiera que quiera iniciarse, y aunque pasa desapercibido para la mayoría al no ser el objeto de noticia de muchos medios informativos, ese mundo existe y podemos participar de él.
¿Pero que necesitamos para involucrarnos en ese pequeño y particular Continental Circus?, pues aparte de la necesaria licencia que cuesta alrededor de trescientos euros anuales, necesitamos un mono de cuero de cuerpo entero, no se acepta el dos piezas (ellos tienen sus razones) botas guantes y casco integral homologado, y una moto naturalmente, después...., ilusión y energía.
Para quién no se obsesione mucho, también existe la posibilidad de limitarse a paseillos como el Clasic Revival de Denia o Vinaroz y algún que otro evento donde darás unas vueltas con tu moto de carreras y no se exige tanto requisito. Pero volvamos al asunto en cuestión, estábamos en lo básico para ser un piloto clásico y el ultimo requisito era la moto, para este apartado podríamos dividirnos en varias opciones, una seria la competitiva al cien por cien, donde tendríamos que derivarnos por una AJR por ejemplo, una réplica de la Bultaco TSS y que esta dando muy buenos resultados, ésta es una de las opciones más “asequibles”.
Otra opción menos competitiva pero muy llamativa son las maquinas que o bien ya estuvieron en la época rodando por circuitos, pero que naturalmente son maquinas muy delicadas, y aunque vistosas, tan solo nos permitirán dar espectáculo y divertirnos, sin exprimirlas en demasía, pues los repuestos para repararlas nos saldrán caros y escasos de encontrar, máquinas como las Yamahas TZ, Suzukis RG, Roca y muchas otras que puedes encontrar en por ejemplo en Internet, siempre en el supuesto que te lo puedas permitir.
Existe también la opción nacional; motos que estuvieron en manos de antiguos pilotos y que han pasado de mano en mano como la falsa moneda o acabado en algún rincón de un viejo taller. Recuerdo que hace apenas dos meses, se ha vendido por nueve mil euros, una vieja moto de las utilizadas por Ricardo Tormo en sus principios y que nadie reparó en ella hasta hace poco.
Estas motos resultan caras y necesitan de mecánicos muy curtidos para hacerlas funcionar bien y con resultados aceptables.
Luego esta la opción: hágalo usted mismo. Este es un apartado muy divertido; comenzamos por desplazarnos en el tiempo hasta los años sesenta, y hacemos lo que se hacia entonces: se buscaba una moto de serie y se le retiraba todo lo inútil para una carrera, o sea faro, piloto, guardabarros de origen y matricula, después ya venia con el tiempo los retoques de motor para afinar la maquina y transformarla en una moto de carreras. Partiendo de esa base disponemos de muchas marcas para nuestro propósito, podemos optar por los cuatro tiempos Ducati o MV, para los amantes del dos tiempos tendremos buenas maquinas nacionales, Bultaco que nos permite elegir entre Trallas, Metrallas o incluso Pursang o Matador que aunque son de origen fuera carretera sus motores ya se usaron en los setenta con muy buenos resultados. OSSA también es una buena opción, cualquiera de ellas con motor Colombo nos resultará muy eficaz en competición, son motores muy robustos y bien acabados. También podemos utilizar las mecánicas de campo, poseen motores muy potentes que serán satisfactorios y útiles, entre ellos los Phantom, existe ya en el mercado unas transformaciones para OSSA con muy buena pinta y que se han probado en el circuito de Cheste, estas transformaciones modifican los motores convencionales con la adopción de la admisión por válvula rotativa.
Otras motocicletas españolas y que son muy apreciadas y competitivas, son las Montesas Impala, éstas máquinas se han preparado desde siempre al igual que las nombradas anteriormente, su tranasmisión helicoidal le elimina ruidos y los fallos que suelen tener las cadenas primarias.
Su embrague de tensión fija, siempre que esté estado aceptable, es de lo mejor y su gran palanca permite un huso muy suave del mismo. Con las Montesas, hay una variante bastante extendida que consiste en adaptar el motor de la Enduro 250 cc en el bastidor de la impala, en cuanto a la horquilla, se recomienda el huso de otras más modernas que la de origen, por ser mucho más efectivas que esta. Muchas maquinas que mi compañero Arturo Borja suele calificar como “motocicletas de ilusión”, se construyen con motos carentes de documentación, es mas fácil que “destrozar” otra que podría ser restaurada y circular normalmente.
Si decidimos meternos en faena, una vez desmontada y limpia la moto cortaremos todo lo innecesario, como anclajes del sillín, la cerradura, anclajes del caballete y los de los estribos, eliminaremos los traseros, para después soldar los soportes retrasados tipo competición. También nos olvidaremos de cajas de herramientas y cubrecadenas, faro y demás objetos de serie. Hay maquinas como la Montesa Impala por ejemplo, que la parte trasera del bastidor la tiene más elevada; yo personalmente la corto y sueldo un nuevo arco para dejar este punto horizontal al estilo del chasis de la Kenia.
En alguno de los chasis de Ducati, después de soldar un refuerzo para unir los tubos de ambos lados del sillín he cortado la curva trasera, todo para embellecer y aligerar el bastidor. En el caso de cambiar el motor de origen de las Impala, por el de Enduro o Cappra, yo corto los anclajes delantero y medio del chasis y dejo los traseros.
Después de situar el nuevo motor en el bastidor o chasis, se coloca el tornillo en el único soporte, o sea el trasero y se aprieta, después se hace lo mismo con las nuevas placas de soporte y se sueldan al bastidor, a partir de ahora ya tendremos un nuevo anclaje del motor, es posible que el motor nos quede medio centímetro más alto por el nervio que tienen estos motores en su parte baja.
En la parte donde está el piñón de salida, recortaremos la tapa para dejar más accesibilidad, por una posible salida o rotura de la cadena o por el cambio rápido de ella, en Ducati lo tendremos algo mas difícil por ser esta el cajón del selector, pero algo se puede también retocar.
Como es natural los frenos han de ser efectivos y potentes, por lo que si no trae de serie un doble leva, tendremos que buscar uno, hay algún exagerado que pone frenos excesivamente grandes y pesados, esto mermará las prestaciones y puede producir más de una caída, limitémonos a un doble leva discreto pero eficaz y progresivo. Las palancas de cambio y freno se han de situar en lugar idóneo para la altura del piloto, con su correspondiente reenvió, hay algún ahorrador que prescinde de este gasto y pone la palanca de cambio al revés, o sea hacia detrás lo que nos invertirá la localización de la primera marcha.
El encendido es primordial sustituirlo por uno electrónico, éste nos dará fiabilidad, buen rendimiento, y prácticamente sin ningún ajuste. Los transfers se han de repasar y han de ser pulidos para evitar perdidas de potencia, la cámara de combustión también es conveniente pulirla y rebajarla.
El tubo de escape lo sustituiremos por un tubarro, en caso de no disponer de uno auténtico, tendremos que construirlo; a ser posible con las medidas exactas si deseamos prestaciones como deben ser. En el caso de motos de cuatro tiempos, optaremos por un megáfono, pero tendréis que demostrar un poco de gusto al hacerlo, pues hay quien corta y vacía un silencioso y lo único que consigue es el desagradable sonido del eco estridente. Plantearos estudiar como está hecho el de la 24 horas y a partir de este diseño planearos su desarrollo práctico, personalmente tengo en estudio unos pequeños megáfonos para estos casos.
El depósito y el colín lo podremos encontrar fácilmente en cualquier mercadillo o feria de clásicas, tanto de reciente fabricación como alguno de la época. En el tema neumáticos no escatiméis, es un asunto peligroso que en pleno auge nos reviente una cubierta defectuosa, ponerlos nuevos pues en ello os va la vida.
En todas las épocas se han preparado motos para competir o simplemente para ser el más rápido, por ese motivo no debe inquietarnos revivir el mundo de las carreras con cualquier moto al estilo de competición de años pasados, si no podemos entrar en carreras clásicas, siempre podremos exponerlas y darnos alguna vuelta en exposiciones y exhibirla en conmemoraciones y eventos del mundo deportivo, eso seguro que nos llenará de orgullo y esa vanidad que tanto persigue a los que les gusta ser famosetes, aunque sea por un dia.
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