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MONTESA CROPALA VS YAMAHA FZR 600
Alberto Britz enduro 360 h6 Honda MBX Impla Sport 250 MoclavaTeam Montesa Cropola 350 Yamaha FZR 600  
ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Juan Carlos Muñoz Fotos Juan Carlos Muñoz
1. Montesa Cropala 350 VS Yamaha FZR 6002. Montesa Cropala 3503. Yamaha FZR 6004. Más información
Veamos… si te cuento que el maltrecho manojo de hierros retuertos que es nuestra protagonista; retando en aceleración a una moto nipona de 600 cc contemporánea suya: ¡la pondría en jaque mate!... a que dirías que estoy bebido. Si encima le añado a esto, que subiendo sobre ella a un piloto conocedor de las artes del manejo de las clásicas de carreras, los tiempos por vuelta tomados con el cronómetro en un circuito como el de Albacete, serían inferiores a los de dicha Japo; pensarías que he fumado algo ¿verdad?. En fin… veo que tengo trabajo por delante, así que olvida tu incredulidad y aplícate en este artículo comparativo. Te sorprenderá.
LA AVENTURA DE COMPRAR UNA MOTO GORDA CON UNA... ¿HORMIGAS?
La verdad, es que me ha costado definirme en como plantear finalmente el artículo de esta explosiva conversión de una máquina nacional de serie en una moto de carreras. Al principio pensé en un ensayo directo en el que analizase las características de esta extraña mutación de Montesa Crono; a la que aplicaría un profundo estudio gracias al cual pudiese escribir un completo artículo, en el que pudiese desentrañar para vosotros todos sus entresijos y peculiaridades. Pero luego, meditando en el resultado final, llegué a la conclusión de que si no introducía un punto de referencia… gracias al cual pudiese hacer algo mas perceptibles los datos obtenidos de este pequeño coloso de acero; seguramente cometería el error de caer en un extraño vacío de apreciación, en el que no pudieseis asimilar si los datos entregados son buenos, malos o regulares.
A ver… te lo aclaro de otro modo; que a veces un ejemplo vale más que mil explicaciones. Imagina que vas andando por el monte y te encuentras una descomunal seta, antes de cortarla, decides hacerle una fotografía para enseñarla en el futuro a tus amistades. Al verla plasmada en la pantalla de tu cámara digital, observas que no se aprecia bien su tamaño, pues a su alrededor solo hay rocas y diferentes hierbajos, que podrían tener tanto un centímetro como un metro de altura. Piensas un poco… te rascas la nariz al estilo de Viki el Vikingo y gritas ¡Eureka!: Inmediatamente te quitas un zapato, lo pones al lado de la susodicha y repites la foto. Al enseñarla a tus amigos, ellos pueden apreciar que el pedazo de níscalo que te encontraste es tan grande como el zapato del 44 que calza tu pie. Bien… pues para evitar que en esta comparativa me faltase el zapato, se me ocurrió la idea de introducir en la prueba una máquina semimoderna, de las que habitualmente rodaron con nuestra protagonista, por las carreteras de nuestro país en la década de los noventa.. En el presente ensayo, he tratado como es mi costumbre, de emplear la máxima cantidad posible de los recursos que tengo a mi alcance.
Una vez más voy a servirme de la gentileza de la Asociación de Motocicletas Clásicas de Valencia, al beneficiarme de la posibilidad de poder realizar los ensayos durante una jornada de tandas libres, de las que habitualmente desarrolla su división deportiva: el MoclavaTeam, en el circuito de la Torrecita de Albacete. Ambas motos ruedan en la actualidad en estas tandas… aunque en diferentes categorías: la Cropala entra en pista en la categoría de Clásicas y la Yamaha lo hace en “moto moderna sin preparar”. Tenemos a nuestro servicio, por gentileza de nuestro infatigable colaborador José Manuel Sanz a nuestra protagonista: la Montesa “Cropala 350”, luego te cuento de donde ha salido el nombrecito. Gracias a Alberto Briz, simpatizante de la susodicha delegación de clásicas deportivas y asiduo a sus tandas, dispondremos de la máquina que hará de regla comparativa en este ensayo: una Yamaha FZR 600, adquirida en el año 1989. El rendimiento de esta máquina lo conoceremos a través de los datos que facilitó el fabricante en su época; aunque para tener una mayor veracidad, añadiré los datos de los ensayos en banco, que las revistas del motor obtenían de las unidades de pruebas recién fabricadas. Para conocer el rendimiento dinámico de nuestras motos, tomaré sus tiempos de aceleración en 200 y 400 mts. con salida desde parado y anotaré el mejor tiempo que ambas máquinas tardan en cumplimentar una vuelta al circuito de ”la torrecita”. Vayamos al asunto:
Cianótico invento donde los halla, en su corta vida, tiene ya anécdotas a sus espaldas como para llenar dos libretos del tamaño del Quijote. Esta motocicleta es uno de esos inventos caseros en el que su dueño Jose Manuel Sanz, ha invertido más ilusión y tiempo que dinero. Sus condimentos esenciales son: bastante trabajo, mucha astucia, algo de ayuda y una buena dosis de suerte.
A continuación, vamos a desentrañar los problemas que han ido surgiendo a lo largo del proceso de... no se… ¿invención?. La base sobre la que se ha diseñado esta motocicleta, como ya dije, es la parte ciclo de la Montesa Crono 350 y sobre ella se han instalado las fibras que se desarrollaron en tiempos pasados para convertir a la Impala Sport 250 en moto de carreras. Como es lógico el apelativo bautismal que la denomina, se deriva de la contractura de los nombres de esas dos motos, es decir: Crono + Impala>Cropala.
Nuestro feliz propietario y creador, es un fiel piloto de Montesa y está enviciado a las Crono. En un principio, disfrutaba de las tandas libres en el circuito con una verdadera Crono MS; aunque tubo la suerte de que un buen día llegó a sus manos una auténtica MSC con pedigrí, con la que de modo definitivo dio por culminadas sus aspiraciones en el terreno deportivo. Con la idea de acopiar algo más de recambio para su media docena de cronos, compró a un señor de Extremadura, a través de una conocida revista de compra-venta, un motor completo. Se suponía que este era de Henduro 360 H6, pero eso a nuestro amigo no le importaba, ya que como también tiene una, sabía que acoplaba perfectamente en el chasis de la Crono. Lo sorprendente, es que sin saberlo estaba adquiriendo una de las mayores alegrías en su vida de aficionado. Nada mas llegar el motor levantó la culata del mismo y pudo comprobar que algo fallaba… pues, siendo bastante experto en la materia, era la primera vez que veía un cilindro de Montesa 350 cc con cinco transfers.
Buscó asesoramiento en los especialistas de toda España y nadie supo darle pista alguna a cerca de la procedencia de ese motor, pues los motores de cinco transfers, tan solo habían sido comercializados por Montesa en la cilindrara de 250 para las Cappra y mas tarde, en las Henduro H-7 de láminas; pero jamás en ninguno de los modelos de 350 que Montesa había puesto en el mercado a lo largo de los años. José Manuel comenzó a desarrollar una especial curiosidad a cerca de este motor y en sus dilucidaciones mentales llegó a la conclusión de que si esta firma había llegado a la conclusión de fabricarlo… sería por algo. Invadido por la duda de cómo andaría este armatoste, en lugar de despiezarlo y arrinconarlo, decidió rectificarlo al cien por cien, para posteriormente instalarlo en una de sus motos. La cosa no resultó fácil, pues los elementos de recambio habituales de las Crono y Enduro, no servían para este motor. Por ejemplo: al cerrar el cigüeñal con la prensa, las bielas originales de ambos modelos se quedabangripadas. De nuevo tuvo que ponerse en contacto con especialistas en el tema y sufrió mas de mil problemas para conseguir la biela adecuada; que llegó finalmente desde Barcelona con la identificación de ¡Montesa 350 Velocidad!Con los conocimientos extraídos de poseer una MSC…ya sabes, preparada por el equipo oficial de la marca y el asesoramiento de un experto piloto y mecánico de motos de carreras clásicas: Juan Cardo “Chuano”, Jose Manuel aplicó a este motor una rara preparación, en la que aunaba todos los trucos conocidos de los motores Montesa… con algo más de cosecha propia: a las ya enormes ventanas de este particular cilindro, aplicó las cotas de las lumbreras de la MSC.
Como complemento a la preparación, le instalo un rotor de encendido con avance electrónico, en el lugar del pesado plato magnético. Por último tubo la ocurrencia de planificar la culata para elevar la compresión hasta ¡14 a 1 ¡ lo que le obliga a utilizar en el combustible siempre una buena dosis de elevador del octanaje. Finalizado el trabajo, el motor se instaló en la Crono de serie, con el carburador y el tubarro de su MSC. En la primera toma de contacto, la sensación fue tan brutal, que su dueño, que creía conocerlo todo a cerca del nivel de andadura de las Montesa, la llevó corriendo a queChuano la probara, por si la moto estaba mal y existía el riesgo de romper la mecánica por sobre esfuerzo. Tan perplejo quedó Jose Manuel con esta musculosa mecánica, que comenzó a cocinar en su mente la creación de una moto, que usaría exclusivamente para ir a rodar al circuito; en la que… si podía conjugar la potencia de ese motor con una parte ciclo extremadamente ligera y estable, le permitiría rodar al nivel de los mejores pilotos. De la materialización de sus ideas nació la Cropala, una fascinante motocicleta que jamás se rompe, con la que ha rodado varias veces en los circuitos; haciendo tiempos de miedo, gracias al alto nivel de prestaciones de esta y a que él es un valiente torero a los mandos de una moto. Al bastidor de serie, tan solo se le ha modificado lo necesario para acoplar las nuevas fibras y los acoples de las estriberas retrasadas. Su suspensión delantera ha sido comprimida con unos sencillos casquillos de 35 mm. de longitud y su líquido hidráulico, SAE 10 en origen, se ha sustituido por SAE 20. Las botellas se han deslizado por las tijas 20 mm para bajar la altura del conjunto. Curiosamente en el eje posterior monta los amortiguadores de origen… sencillamente por que su dueño dice que funcionan de maravilla. En el apartado de frenos, se han instalado dos discos delanteros y uno trasero, en los que las pinzas AJP de origen se han sustituido por unas pequeñas Brembo con pastillas super blandas y la verdad es que frena de narices. No lleva faro, intermitentes, piloto, batería, depósito de engrase separado para la gasolina… es decir es un esqueleto viviente ¡un zombi devorador con ruedas! Contempla la foto de su neumático trasero, con el empuje que genera este motor y la capacidad de nuestro piloto de ir rápido, los estupendos neumáticos Avon que esta máquina monta, se funden materialmente en el asfalto.
El día que llevamos la moto al banco de potencia, tras efectuar una primera lectura, nuestro amigo y colaborador Ximo Montón,perplejo, paró el motor de la máquina y… en silencio, sin levantar la mirada del suelo… mientrasagitaba la cabeza de un lado a otro en gesto de negación, repetía en voz muy baja:- No puede ser, no puede ser... tratando de convencerse de que era imposible. Era como si quisiera creerse que el banco se había roto; aunque en el fondo había notado a las claras la facilidad con la que la moto movía el pesado rodillo. No obstante, para salir de dudas, tras las debidas comprobaciones del sistema, repitió la prueba y los resultados fueron idénticos.Al bajarse de la moto, Ximo comentó algo turbado: -Si esto me lo cuentan, no me lo creo. Además ahora el problema es mío cuando les diga a los “quemaos” del club que esta 350 da casi el doble de potencia que sus 250; me van a llamar mentiroso. De trasto nada; con 91 Cv. (85 al embrague en banco de potencia) y 181 Kg. en seco declarados, esta máquina es una dura rival para nuestra Cropala.
Para ser mas preciso, te lo explicaré con cifras: nuestra Cropala entregó nada menos que 49´2 Cv. a 7.500 rpm., pero pudiendo estirar su régimen por encima de las 9.000 vueltas sin apenas descenso de potencia ¡increíble! Cerca de 11 CV más que la Crono MS que llevamos a ensayo en el pasado número 72 y encima, entregando mas de 35 CV desde las 6.500 a las 8.500 rpm. sin descanso. Disfruta con su curva de potencia y compárala con la de su hermanas.
No nos equivoquemos, esta máquina que un servidor ha sacado de su hábitat habitual, para que nuestra ave de presa la picotée, no es ningún trasto decrépito que no va ni para atrás. Su nombre de pila “Génesis”; que se podría traducir como “el principio de todo” así lo indica.
Lo que ocurre es sencillamente, que la he llevado al terreno de nuestra protagonista: un paisaje circuitesco, de tazado sinuoso, donde nuestras clásicas de carreras se desenvuelven como pez en el agua, pues… han sido creadas para ello. Diferentes serían los resultados, si vistiésemos de calle a nuestra hormiguita y con dos sujetos sobre su lomo, nuestras dos protagonistas se fuesen a dar un paseo de 2.000 Km, por nuestra vieja España. Es ese caso, yo… personalmente me pediría la Yamaha. Perdería el tiempo si me extendiese mas de lo necesario en la explicación de esta motocicleta, ya que sus cualidades han sido machacadas y reprobadas en las revistas del sector a lo largo de la pasada década. Por lo tanto, daremos un breve repaso a sus características que nos refresquen algo la memoria. El modelo que traemos al ensayo es una FZR 600 del año 91. Su bastidor es un Deltabox de acero con subchasis desmontable.
En el eje delantero instala una orquilla telehidráulica de 38 mm de diámetro de barras y 130 mm de desplazamiento; su lanzamiento es de 25 grados y el avance de 94 mm. Sobre su llanta delantera de 3.00/17 monta un neumático 110/70. El conjunto de frenos, de este eje monta dos discos de 298 mm de diámetro, que llevan instaladas sendas pinzas de cuatro pistones cada una. En el eje trasero la llanta es una 4.00/17 con neumático 140/60. Un sencillo disco de 245 mm, con pinza de dos pistones es el encargado de detener la trasera de la moto. Por otro lado, su motor es un cuatro cilindros de cuatro tiempos, con cuatro carburadores de 32 mm de difusor y cuatro válvulas por cilindro… ¡nuestras clásicas tienen uno solo de todo! Su volumen de desplazamiento interno es de 599 cc. Declaraba 91 CV a 10.500 rpm, con un par motor de 6´7 mkg. a 8.500 rpm. aunque las publicaciones de los noventa le adjudicaban 85 CV al embrague. Monta una caja de cambios de seis relaciones de cambio y embrague en baño de aceite. Nuestra carabina de compañía es una compacta y reducida motocicleta que se conforma con una longitud total de 2.095 mm y 1.420 mm entre ejes. Con todo esto, su peso declarado era de 181 Kg. en seco; lo que la sitúa próxima a los 200 Kg. en orden de marcha. Su propietario Alberto Britz, no es ningún pardillo que haya comenzado a rodar en circuito hace dos dias.
En el año 1982 ya vagabundeaba por los polígonos de su zona alimentando su afición con las semi-clandestinas carreras de la época. Después de su iniciación en la vida deportiva como corredor de las típicas carreras de circuito callejero, pasó a disputar varios campeonatos de España junior con su Honda MBX donde, por falta de recursos (entiéndase con esto dinero) terminó con mas mala fortuna que otra cosa; quedando malamente clasificado. Tras esto comenzó un par de criteriums que no pudo llevar adelante por idénticos motivos. A continuación continuó su trayectoria como motorista aficionado, adquiriendo esta moto que adosamos al ensayo y que en la actualidad cuenta con 16 años de edad.
LA VIEJA PRUEBA DEL TIRA GARROTE
Realicé la toma de datos una fría mañana del pasado mes de Marzo. Creo que he tardado tanto en publicar el presente trabajo por evitar el recuerdo de aquel día… que fue uno de los mas amargos de mi vida como piloto aficionado de carreras; pues durante esta jornada de tandas de Moclava, me pegué un porrazo de aupa y… precisamente con una Crono. No es que fuese la primera vez que besaba el suelo de un circuito, ya que entre otras, también ostento el record mundial de velocidad en el paso por la curva Doohan de Cheste (al estilo voltereta)… pero si que fue la vez que más daño me hice, por que rodé bastantes metros por el asfalto a considerable velocidad. En fin… así resultan ser las cosas cuando se juega a ir rápido.
Al asunto: en la prueba de aceleración de 200 mts, fue donde mejor se apreciaba la aceleración inicial de nuestra Montesa; que resultó ser bastante superior a la de la Génesis. Este efecto, fue probablemente debido, mas a la ligereza de su parte ciclo y a la rabia característica de los motores de dos tiempos, que a su aventajada relación peso/potencia con respecto a su enemiga. En este corto espacio la Cropala le dio un buen repaso a nuestra Japo, mejorando el registro de ésta en casi medio segundo y cerca de 15 mts. de distancia. En la prueba de 400 mts. esta diferencia llegó incluso a incrementarse durante las dos terceras partes del trayecto, donde la ligereza de la Montesa hacía que esta se desmarcase de su perseguidora con bastante claridad hasta casi el último tercio del trecho establecido, para a continuación mantener la diferencia casi invariable hasta el paso por meta; de lo que pude dilucidar que cuanto más se incrementara la distancia a recorrer, más se desplazaría la ventaja en favor a la máquina Japonesa y… comprendí que si la recta del circuito nos hubiese permitido tomar los tiempos de los 1.000 mts. con salida parada, probablemente gracias a la suma de su mayor potencia con su mejorado coeficiente de penetración aerodinámico, habrían provocado que nuestra moto nacional perdiera el pulso. A continuación, nos dispusimos para cronometrar a ambas motos; con cada máquina en su correspondiente grupo. En primer lugar, dentro de la tanda de clásicas, entró en juego la Montesa. Transcurridas las primeras vueltas de calentamiento, los tiempos obtenidos por la Cropala se mejoraban a cada vuelta que daba. José Manuel parecía no encontrar su propio límite cuando la bandera a cuadros le indicó el final de su turno, regalándonos la preciosa estampa de unas tumbadas que quitaban el hipo y dándonos como mejor registro dos minutos con exactamente dos segundos ¡Un tiempo de campeón!.
Llegado el turno de las máquinas modernas de serie, nuestra Génesis dio un recital digno del mejor tenor, rodando como una exhalación y mejorando también sus tiempos a cada vuelta que daba. La experiencia de Alberto en las carreras, quedó patente en el limpio modo en que adelantaba a los aficionados que acuden a rodar con sus máquinas de calle por el mero placer de entrar en un circuito. El resultado final del cronómetro fue de dos minutos con tres segundos y siete décimas, un tiempo muy ajustado con el de nuestra protagonista… pero superior al fin y al cabo. Esta diferencia que en principio parece insignificante, implica que si nuestras dos máquinas corriesen juntas una tanda habitual de 20 minutos; en la que se dan por lógica alrededor de diez vueltas al circuito, cada vez que la Cropala pasase ante los box, le habría metido a la Génesis nada menos que 30 mts. de tierra por medio, que multiplicado por diez serían 300 mts. Una distancia más que considerable… y mas aun si se la aplicásemos a una carrerita de 30 vueltas al circuito. En la que la diferencia sería de casi un kilómetro o dicho en tiempo, le habría colado sobre 50 segundos. En muchos aspectos de la vida, la apreciación de los estímulos que las personas recibimos a través de nuestros sentidos, se hacen difíciles de interpretar. Concretamente en el campo de nuestra afición, un servidor ha conducido todo tipo de máquinas nacionales preparadas y sin preparar y aunque si que he podido constatar en más de una ocasión la potente rodadura de una moto nacional, creo que ha sido en los últimos años cuando me he dado cuenta realmente de este potencial. Os cuento una breve anécdota que sucedió hace unos siete años:
Recuerdo como si fuese ayer el día en que José Manuel y yo regresábamos de una ruta por la super transitada carretera nacional que une Valencia con Castellón; una de aquellas vías de trabajo, de las que cada vez y afortunadamente van cediendo su paso a las Autovías. Aquella mañana circulábamos en caravana entre cientos de camiones y a la menor oportunidad efectuábamos los adelantamientos que podíamos… siempre de modo legal. Me quedé sorprendido cuando comprobé repetidamente que ni siquiera bajando marcha y abriendo a tope el puño de mi BMW R 90/6 podía seguir la aceleración de la Crono cuando iniciábamos un adelantamiento. Viendo atónito como mi acompañante se alejaba de mi con una facilidad pasmosa. No obstante, ya se que esta vieja Alemana no posee la aceleración de una Génesis y… no nos engañemos, tenéis que entender que el circuito de La Torrecita de Albacete, por su tamaño y desarrollo es mas adecuado para una ligera dos tiempos que para una moto gorda de serie. Bien seguro que si esta prueba la hubiésemos llevado a cabo en alguno de los circuitos grandes de España, los resultados habrían sido otros. Pero a que ha sido… divertido ver como nuestro David vencía a Goliat.
1. Montesa Cropala 350 VS Yamaha FZR 6002. Montesa Cropala 3503. Yamaha FZR 6004. Más información
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