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1. Introducción2. Montesa Cappra 125 VB3. Montesa Cappra VB 2504. Montesa Cappra 360 VB
Para situar a las tres Montesas Cappra VB en el tiempo, lo primero es retroceder treinta años atrás. En la temporada de 1976, las Cappras VA habían hecho un buen papel en el campeonato de España de motocross, Fernando Muñoz obtenía para Montesa los títulos de 250 y 500, y el Trofeo Nacional Junior de motocross se lo adjudicaba Antonio Arcarons en las categorías de 125 y 75. Como se puede apreciar, esa temporada la marca de la M gótica copó todos los primeros puestos en los campeonatos nacionales de motocross.
Agradecimientos a: Gracián Alberca, Nicoleta, Emilio García, Alberto Valoria y Jordi Alberola.
Las Montesas Cappra VB de 125, 250, 360 que se presentaron en1977 y a las que dedicamos estas páginas, no eran más que la lógica evolución del modelo anterior VA. Estas motocicletas se fabricaron durante los años 1977 y 78, manteniéndose la misma denominación comercial VB; de ahí que entre los aficionados se hable de ellas como primera versión correspondiente a las del año 77 y segunda versión a las del 78. Las motocicletas cuyas imágenes ilustran este texto, corresponden a la primera versión los modelos 125 y 360, siendo de la segunda versión la de 250.
En buena lógica, las motocicletas del segundo modelo (78) ofrecen mejoras y cambios respecto a la anterior versión, ello es fruto del rodaje y experiencia acumulados en los circuitos nacionales e internacionales. Muchos fueron los pilotos que obtuvieron sus laureles con estas máquinas: Fernando Muñoz, Antonio Arcarons, Perfini en Italia, los belgas Boven y Mingels, el sueco Hakan Anderson en el campeonato del mundo... Las primeras VB se presentaron al público a finales de 1976 podríamos decir que sin pena ni gloria; sin embargo las 125, 250 y 360 del 78, se presentaron a bombo y platillo en el Salón Internacional de París en octubre del 77.
A finales de 1976 Montesa presentaba su modelo de octavo de litro, la Cappra 125 VB era la evolución de la anterior Cappra VA con la que rodaron en los circuitos la temporada del 76. Si nos fijamos en sus coetáneas, veremos que por aquellos días, la marca rival Bultaco también presentó su Pursang MK 10 de 125 cc. como modelo a batir en la siguiente temporada de 1977.
OSSA no presentó ninguna nueva Phantom de 125 para ese año, lo haría unos meses más tarde, curiosamente este sería la última creación de la marca para motocross, terminando así la saga de las Phantom. Centrándonos en nuestra protagonista, y como mencionamos anteriormente, la nueva Cappra incorporaba unas mejoras y modificaciones respecto al modelo anterior VA del 76, algunas de ellas eran:
> Un renovado sistema de puesta en marcha.
> El eje secundario reforzado y de mayor tamaño.
> Retoques en la admisión y el escape.
> Los tambores de freno eran pintados en negro para evacuar más facilmente el calor.
> Horquilla delantera nueva de más recorrido.
> Chasis mejorado mediante un análisis frecuencial de vibraciones del motor, quiero decir: con el modelo VA Montesa tomó nota de las muchas vibraciones que soportaba el chasis, por ello en la siguiente versión, se incorporó un tirante metálico que unía la culata al chasis y sobredimensionó los anclajes de éste, evitando dichas vibraciones.
El precio de la motocicleta, se situaba en las 79.462 pesetas, lo que podríamos decir un buen pellizco en la época, pero si nos fijamos bien estaban justificadas. El motor era potente, con buena elasticidad, encendía con mucha facilidad, y el embrague y cambio estaban muy conseguidos.
Los frenos merecían una alta nota en cuanto a suavidad, progresión y potencia, lo mismo ocurría con el apartado de la amortiguación delantera, la trasera si que adolecía de un defecto de blandura en las zonas muy bacheadas. El bastidor sólo merecía elogios así como los accesorios.
De esta Cappra se construyeron 800 unidades y los bastidores fueron numerados a partir de 38 M 1265, de la segunda versión (78) tan sólo se conoce que se fabricaron 600 ejemplares, desconociéndose su numeración. Nuestra moto, es la 38 M 1812 numeración que coincide en su chasis y motor; y como todas las motos, también tiene su historia que es la que os cuento a continuación.
La adquisición de la benjamina de las VB, se la debo a mi buen amigo y especialista en Montesa Juan José Blanco. Una tarde me desplacé hasta su taller de restauración y allí encontré la moto que andaba buscando, tras pocas palabras la moto cambió de dueño y de garaje.
La máquina se encontraba con muchos de sus componentes originales, por lo que era una buena base para restaurar, pero también había que resolver algunas dificultades. Para empezar el asiento estaba tapizado al más puro estilo Heavy Metal de los 80, con una tapicería de imitación piel de leopardo, tanto cantaba, que para los amigos del club Motocra que la vieron no tardaron en conocerla como la leoparda; menudo cachondeo a costa de la VB, si las motos hablasen..., el dejar el asiento como podeís apreciar en las fotos se lo debemos al buen hacer de Pablo Viles. En éste punto, mencionaré un dato muy curioso pero a la vez muy real: las VB de 125 son las motos de la familia que más rompen, ello se debe a llevar las mecánicas muy forzadas y siempre exigiéndoles el máximo.
En consecuencia la búsqueda de piezas de esa moto, con treinta añitos sobre sus ruedas se convierte en un inconveniente, a la vez que debido al coste de su restauración, no son nada apreciadas por la mayoría de aficionados, puesto que el coste de su restauración es igual o superior al de sus hermanas mayores de 250 y 360 e incluso las 414, ese es el motivo principal de que hayan tan pocas 125 VB restauradas.
No obstante en mi caso era diferente, ya poseía la 250 VB y la 360 VB, así que para completar la saga VB sólo ma faltaba ésta. Y quién mejor que Juan José Blanco para restaurarla, el trabajo de desmontaje y montaje corrió a cargo de Julián Valladares, entre los dos la devolvieron al estado que se puede apreciar en las fotografías; Manuel Berdión realizo un admirable trabajo con la bufanda del escape, saneó el bastidor eliminando algunos pegotes de soldadura anteriores, y para rematar el trabajo construyó una réplica exacta del silencioso.
Los modelos VB son muy vistosos por su colorido, especialmente por ese rojo tan vivo del depósito, que se fileteó a la antigua usanza, a látigo o moquillo como querais, de éste trabajo se encargó Vicente Maurazos. Debo confesaros que fue impresionante la cantidad de horas invertidas buscando la información de la época de cada moto, precisamente esas horas de trabajo que no se ven en el resultado final de la restauración.
Cuando iniciaba estas líneas, me ocurrió un caso curioso que quiero contaros y que me hizo reflexionar. Ya tenía las tres Capras VB restauradas cuando vinieron a verme unos amigos, a los que tengo en gran estima desde hace muchos años, de pronto saltó una pregunta al aire: ¿para que valen estas motos? uno de ellos respondió: para nada.
Lejos de molestarme ni muchísimo menos, admiré la sinceridad con la que en ocasiones se expresan los buenos amigos, es más, le dí la razón. En principio no valen para nada, de hecho son algo así como jarrones decorativos con dos ruedas, es cierto, no vas con ellas a ninguna discoteca de moda, no puedes circular por la carretera, no sirven ni para llevarte al trabajo, todo eso es cierto, ahora bien, de aquella conversación surgieron muchas reflexiones. Considero que existe un transfondo muy profundo en una colección de motos, como por ejemplo puede ser:
> Recuperar el resultado de una industria nacional caida en el olvido.
> Recuperar parte de la historia de un país.
> Recrearnos en épocas pasadas.
> Estimular e incentivar una afición; ójala un lector esporádico vea esta revista en un kiosco, la compre, vea una moto que despierte con nostalgia su pasado, el de sus padres, o de quién sea y se acuerde de aquella vieja Lambretta que poseía, ó de aquella OSSA enduro 250 que tenía su tio con la que le llevaba cuando era pequeño, y la restaure.
Existen tantos motivos.... La persona a quien tanto cariño tengo y con tanta sinceridad respondió a la pregunta ¿para que sirven estas motos?, me hizo reflexionar algunos días, ya que posee una excelente colección de más de diez máquinas, entre ellas modelos tan emblemáticos como Rieju MR y Puch Cobra, entre otros; es decir motocicletas veneradas y buscadas por muchos aficionados, sin embargo, ninguna está restaurada y operativa.
Desde aquí le invito e incluso le presto mi ayuda en lo que necesite para recuperar al menos una de ellas para enriquecer este pequeño patrimonio de nuestra industria nacional.
La Cappra 250 VB se presentó a finales del 76, la numeración del chasis comenzaba a partir de 73 M 10621 y de ella se fabricaron 1.200 unidades. La segunda versión de Cappra 250 VB, se presentó en el Salón Internacional de París en octubre de 1977, y su numeración de chasis es a partir del número 73 M 11841, llegándose a fabricar 1.600 unidades. Si nos fijamos en sus coetáneas, Bultaco hizo lo propio con su modelo Pursang MK 11 de 250 en el año 78 y OSSA no presentó ninguna Phantom para ese año, la última Phantom fabricada fue en 1977. En la Cappra de éste artículo, coinciden sus números de bastidor y motor, siendo éstos 73 M 13376 y pertenece a la segunda versión VB.
Precisamente ésta segunda versión, está considerada por muchos montesistas como una auténtica motocicleta carrerascliente, lo cierto es que es práticamente idéntica a las utilizadas en los campeonatos nacionales y del mundial. Incorpora todas las mejoras experimentadas en las carreras que en éste caso pasan directamente a la cadena de producción en serie.
El precio en que se vendía en su época era de 112.640 pesetas, como podemos apreciar las VB siempre fueron máquinas que se cotizaron. Las mejoras más significativas que experimentó esta motocicleta respecto a la versión del 77, las podemos resumir en:
> Nivel estético, en las barras de la suspensión delantera, lucen las pegatinas alargadas “cross Montesa VB”; y en el depósito, se incorporan unas franjas doradas y negras en perpendicular.
> Se incorporan unas nuevas tijas y horquilla de la marca Marzocchi
> En el motor se ha trabajado lo necesario para que empuje desde muy pocas revoluciones.
> El Chasis es de Cromomolibdeno y se ha aligerado tres kilos.
> El cigüeñal ha sido rediseñado y la biela reforzada.
> Incorpora un nuevo silencioso más ligero para cumplir con las normas de la F.I.M. en el 78.
En el suplemento mensual nº 4, de marzo de1978 de la revista Motociclismo, se publicó un amplio y buen reportaje acerca de nuestra protagonista. En él se destacaba como principales virtudes la elasticidad de su motor y la estabilidad y suspensión delantera. Como principal defecto, la suspensión trasera.
También se mencionaba como mejoras más importantes, el aligerado del chasis en tres kilos respecto al modelo anterior, los quince milímetros más de recorrido de la suspensión delantera, el carburador Bing de 38 mm. de difusor, una curva de utilización más plana y uniforme, y mejoras en el embrague, manillar, radios y neumático trasero entre otros.
La historia de ésta 250 VB fue una historia un tanto rocambolesca, su andadura comenzó en el año 2002, os cuento: me encontraba en el barrio de Canillejas (Madrid) desayunando en un bar, cuando el camarero me comentó recordar que su primo en el pueblo (en los montes de Toledo), poseía una Montesa de montaña pero que desconocía el modelo, después de amenazarle con no pagar la consumición (éramos amigos) accedió a darme el número de teléfono de su primo. Pasados quince días me encontraba en el pueblo acompañado de mi amigo Alberto Valoria.
A la vista de la moto, pensé que me vendría bien como donante de piezas y así se lo expuse a su dueño. El semblante de éste cambió y me dijo que no me la vendía, que no estaba dispuesto a ver su moto a cachos encima de una estantería. Con este panorama nos volvimos a Madrid con el remolque vacio.
Pasaron los meses y llegamos al 2003.... un buen dia sonó mi teléfono, ¡sorpresa!, era el dueño de la moto y me preguntaba si aún estaba interesado por ella. El había decidido comprarse una moto nueva y prefería que me la quedase yo “un aficionado”, a darla al concesionario por cuatro duros, perdón cuatro euros ya.
Así que Alberto y yo nos fuimos de nuevo a su pueblo y ésta vez la Cappra si subió al remolqueponiendo rumbo a su nuevo destino. El viaje de regreso, tuvo la siguiente anécdota: circulando por los montes de Toledo, la rueda del remolque salió despedida rodando montaña abajo, menudo susto. En realidad pienso que era la venganza de la máquina contra el hombre. Atendí a su llamada, y decidí restaurarla.
El trabajo lo encomendé a un taller de la sierra de Madrid al que por delicadeza no menciono, en dicho taller después de evaluar el trabajo a realizar me dieron un plazo de entrega de seis meses. Un año después de aceptar sus condiciones, seguía llamando todas las semanas para ver cuando me entregaban la moto.
Agotado, aburrido y al borde del infarto, un dia me presenté dispuesto a llevarme la moto estuviese como estuviese. Cuando me llevé la moto, sólo le faltaban algunos detalles, el trabajo que habían efectuado en ella estaba bien hecho.
Yo me sigo preguntando ¿como se puede perder de esa forma tan fácil, inutil y tonta un cliente? Nunca conseguí entenderlo.¿Dónde acabó la moto para terminarla? En el taller de Juan José Blanco, la verdad es que es la moto que más disgustos me ha dado, pero al final ahí está, ahí la teneis.
Remontémonos al inicio del año 1977, Bultaco presentaba en sociedad la Pursang MK 10 de 370 cc. Por parte de OSSA no existía ninguna Phantom de alta cilindrada, sólo la Phantom 250 cc. La Montesa Cappra 360 VB primera versión se presentaría a finales de 1976, era pues el modelo del próximo año. Estas VB se reconocen a partir de la numeración de chasis 66 M 0501 en adelante, fabricándose un total de 800 unidades.
El precio de ésta motocicleta era de 100.224 pesetas, un capricho caro que sólo unos cuantos se podían permitir. La segunda versión Cappra 360 VB del 78, como sus hermanas se presentaría en el Salón Internacional de París del 77. La numeración del chásis comenzaba con 66 M 1383 en adelante, y de ella se fabricaron 400 unidades. Entrando en los detalles técnicos, comenzaríamos por destacar las siguientes novedades:
> El chásis es del tipo doble cuna construido en cromomolibdeno, este chásis estaba más que probado y ensayado por los pilotos oficiales de Montesa en competiciones nacionales y del campeonato del mundo; tales como Fernando Muñoz y el sueco
Hakan Anderson quién entemporadas anteriores fuese Campeón del Mundo con Yamaha.
> El subchásis trasero se eleva por encima del guardabarros.
> El motor posee una importante potencia con una difícil dosificación desde el puño del gas. Es un claro exponente de potencia bruta, pensemos que de éste motor, se gestaría después el nacimiento del motor de la Cappra 414, el motor de máxima cilindrada que fabricase Montesa.
> El motor, apenas tiene vibraciones, debido al nuevo sistema de anclaje del mismo al chásis mediante cinco anclajes.
> La caja de cambios es de cuatro relaciones.
> El carburador Bing con excitador, pasaría a ser de starter en la segunda versión.
> A nivel estético, guarda similitud con sus hermanas menores de 125 y 250, de hecho sólo hay un mínimo detalle que las diferencia en su apariencia; en el tren delantero, en la botella de suspensión izquierda, lleva tan sólo una pegatina adherida, una pegatina que firma Marzochi, cuadrada y de color rojo.
Releyendo la prueba que efetuase Carlos Domínguez en el número 501 de la revista Motociclismo, publicada el 13 de Marzo de 1977. Llegamos a la conclusión en lo que a motor se refiere, que encima de la 360 VB estamos como encima de un purasangre de ideas fijas, no apto para todos los públicos.
La entrega de potencia es tan inmediata que requiere una atención especial al mando del acelerador, so pena de ser descabalgados. La puesta en marcha del motor requiere ademas del desbordamiento de su carburador una patada contundente, poco apropiada para las piernas cortas, en el modelo 78 que incorpora starter, la maniobra es más sencilla aunque sigue sin resolverse el problema de la palanca de arranque. La moto es ruidosa de escape, no obstante carente de vibraciones, siguiendo la tónica marcada por el modelo de 250.
La historia de esta hermana mayor de mis Cappras VB comienza allá en el 2004, ese año puse un anuncio en un periódico que decía: Compro Montesa Cappra 414; a la llamada de compra acudió éste propietario que trabajaba en Madrid, pero residía en un pueblo cercano a Talavera de la Reina, así que otra vez en compañía de mi colega Alberto nos desplazamos hasta donde estaba la moto. Una vez allí observamos que por la numeración del chásis y motor 66 M 1076 estábamos ante una Cappra VB 360 del 77, sin dudas.
El vendedor nos explicaba que la quería vender por que cuando circulaba por el pueblo con su novia, la Cappra hacía mucho ruido. Lo que él quería era comprar una moto moderna para ir de bares de copas por la noche con la parienta..., ahí queda eso...
Con motivo de estas “excursiones nocturnas”, la Cappra se encontraba con unos reposapiés soldados a los amortiguadores traseros. Montaba otras tijas de dirección, gracias a que Juanjo Blanco que se encargó de la restauración disponía de un último juego de tijas originales. A la moto también le faltaba el porta números frontal de color amarillo, un signo de identidad de la misma, al final tardé dos años en localizar el original que podeís ver en las fotos. Otro problema era el encontrar una bufanda de escape, la casualidad hizo acto de presencia una vez más y en un intercambio de piezas que hizo Juanjo con otro aficionado, entrara en el lote ésta bufanda que monta actualmente. Para acelerar el largo proceso de la restauración, intervino la ayuda de Julián Valladares, Los tapones de los amortiguadores losproporcionó Mario Lafarga, de los repasos y puesta a punto final se encargó Manuel Berdión y de la pintura una vez más Vicente Maurazos, el asiento lo tapizó Pablo Viles, como veís fue un trabajo de equipo entre amigos. Pero aún faltaba la guinda del pastel, un detalle estético de gran importancia para un correcto acabado y ésta la proporcionó mi amigo Carlos Amilburu; como escribí anteriormente, ésta Cappra en la barra de la suspensión izquierda lleva una pegatina que andaba buscando tres años. Nadie la tenía, es cuadrada de color rojo de Marzocchi. Carlos me la regaló.
Me sentiría satisfecho si este trabajo, os ha transportado en cierto modo al año 1977, año de gracia para estas Cappras VB. Como habeis leido menciono a la gente que ha colaborado en conseguir el final feliz de éstas máquinas, a ellos mi sincero agradecimiento, sin su ayuda seguro que no os hubiese podido ofrecer este reportaje.
1. Introducción2. Montesa Cappra 125 VB3. Montesa Cappra VB 2504. Montesa Cappra 360 VB
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