1925 1973 250 269 cc 550 900 cc ace cafe AJS AMC Ariel Arthur Lemon Automoto B33A Barry Shenne bicicleta bicilindrico del twin bimota sb1 black gold Blackburne BMA BMW R 75 BMW R71 Bol dOr bonnie 2008 Boulton British Motor Cycle Racing Club motos clásicas Norton suzuki Triumph  

Si bien los orígenes de la marca Ariel datan de 1870, año en que James Starley y William Hillman presentaron la patente de una rueda de radios tensados (lo que permitió un avance definitivo en el sector de la bicicleta); se tendría que esperar a 1898 para que viese la luz un cuadriciclo al más puro estilo de la época, propulsado por un motor de explosión situado en la parte trasera del mismo.

En la historia de Motobecane, como en la historia de todas las grandes marcas, hubo fechas decisivas que marcarían el resto de su trayectoria. En nuestro caso podemos referirnos a las siguientes: 1924 cuando presenta su MB1, dos años después cuando se crea Motoconfort, 1939 cuando triunfa en el Bol d‘Or en todas las categorías, 1945 cuando presenta la D45, y 1949 cuando sale a la venta la Mobylette de la que se llegan a producir catorce millones de unidades.

Los retromoteros comunes solemos andar pobres de dialéctica, por lo que a la hora de expresarnos en modo superlativo, adoptamos un sencillo método basado en las comparativas. Es decir: que la belleza de una espléndida moza la asemejamos al brillo del Sol. La fuerza de un templado joven a la compostura de un Roble y la inteligencia de un semejante… algo déspota, la pasamos cruelmente por la piedra del chiste de “Petete”.

Después de la dura batalla de restaurar el motocarro Iso Furia, me juré que no volvería a hacer otro motocarro, resulta demasiado pesado para una sola persona acarrear con este trabajo tan entretenido.

Existen mitos que forjaron su leyenda en consecutivos éxitos. Si nos atrevemos a afirmar que la Gold Star fue una motocicleta mítica de los sesenta, no estaremos exagerando en absoluto; quizá lo más representativo de esos años fue su gran acogida como café racer. Pero para hacernos una idea de lo que significó la God Star como máquina deportiva, recordemos simplemente que una década antes, en el Clubman TT de 1955, de los treinta y siete parcipantes, treinta y tres de ellos lo hacían pilotando una Gold Star.

Durante la década de los setenta del pasado siglo y en pleno desarrollo de un nuevo concepto de motocicleta, pocos motores se construyeron tan robustos como los tetracilíndricos KZ.

En las gradas del ovalo de Springfield ya no cabe ni un chicle. El speaker, con un profundo acento de Illinois, anuncia los nombres de los pilotos que van a disputar la primera manga de Flat Track de la Springfield Mile. Los motores empiezan a rugir. Bicilindricos de diversas configuraciones, monos de gran cilindrada…, todos cargados hasta las cejas con sofisticadas preparaciones. En medio de tanta coquetería mecánica, un motor un tanto vetusto arranca. Su petardear es inconfundible, ningún otro twin es capaz de sonar así. Se trata del motor de la Harley Davidson XR 750 Screamin’ Eagle.

Me senté sobre la Sport 1000 S y pensé: “¿Con esta moto tengo que hacerme dos mil kilómetros en tres días?”. Pues sí, la decisión estaba tomada. La reunión de clásicas que se celebra en Colombres a primeros de octubre, me estaba esperando, no podía fallar.

Las motocicletas con motor rotativo, han pasado por la historia sin pena ni gloria, pero aún así, su extraño sonido nunca pasó ni pasará desapercibido.

No creo que pueda dudarse del avance que la industria japonesa, ha logrado en el desarrollo de la motocicleta en los últimos cincuenta años. En ese tiempo, se ha ganado la confianza de millones de motoristas de todo el mundo, convirtiéndose en cuanto a motocicletas se refiere, en el gigante mundial de la automoción.
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