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OSSA 250 ROTATIVA: LA FÍSICA DE LOS GASES REMOLONES
Blas Sánchez Freddy Sanjuán Ossa 250 Rotativa válvula rotativa  
ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Juan Carlos Muñoz Fotos Carlos Bartual, Juan Carlos Muñoz
1. OSSA 250 Rotativa2. Más información3. Cómo se conduce un misil
Se celebraba la tercera edición del día de Ricardo Tormo. Tras unos aterradores temporales, la mala climatología parecía querer fastidiarnos este feliz día en el que los reporteros de Motos de Ayer teníamos mucho trabajo por delante. La buena fortuna quiso que amaneciese un Domingo de cielo remolón, donde las negras nubes cedieron el paso a los claros. Gracias a ello pude realizar el emocionante trabajo de piloto probador sobre el nuevo trabajo de uno de los personajes mas ilustres de nuestro panorama retro- industrial. Su nombre es Freddy Sanjuán y el proyecto que lleva entre manos consiste nada menos que en refabricar la mecánica de la OSSA 250 de admisión por válvula rotativa.
EL NACIMIENTO DE UN HITO HISTÓRICO
Por su extremada escasez, no es habitual para un aficionado poder ver una mecánica de OSSA dotada de admisión rotativa. La causa es que este motor jamás pasó de su fase de desarrollo en el departamento de investigación de esta firma. El grupo térmico del que trataré en el presente artículo fue diseñado por Eduardo Giró, que tras terminar sus estudios de Ingeniería en el año 1964, lo presentó como proyecto de fin de carrera. Su ejecución y posterior evolución se realizaron dentro de la pura y dura competición; participando en los sucesivos campeonatos de España y posteriormente en el mundial de velocidad, entre los años 1966 y 1970. Estas máquinas, fueron pilotadas por gloriosos pilotos del pasado de nuestra historia motociclista, entre otros Salvador Cañellas, que aportó sus opiniones de verdadero probador experto; aunque a la hora de competir los pilotos oficiales de la marca fueron Carlos Giró, Luis Iglesias y el piloto más prometedor de OSSA, un joven llamado Santiago Herrero, que se proclamó campeón de España en el año 1967 a los mandos de su recién nacida 250 Rotativa.
Entre tanto Eduardo Giró, tras observar las deficiencias de la parte ciclo que montaba esta moto (que en realidad pertenecía al modelo 230) había desarrollado y construido un novedoso bastidor monocasco fabricado en aluminio. Aprovechando el momento de la sustitución de este importante elemento, realizó algunas modificaciones en la mecánica, tales como la reducción del tamaño de los cárteres y la adaptación de un embrague en seco.
En 1968 la nueva moto se presentó en el mundial de velocidad; frente a ella tenía a las Yamaha de cuatro cilindros a cuatro tiempos, capaces de girar a regímenes increíbles, que para más INRI, contaban a sus mandos con pilotos como los ya por entonces reconocidos a nivel mundial Phil Read y el carismático Billi Ibi. El balance final del mundial, tras una campaña plagada de problemas de frenos y suspensión fue de un séptimo puesto. En un titánico esfuerzo por superar a sus rivales, el monocasco fue reducido de tamaño y fabricado en magnesio, logrando una parte ciclo increíblemente ligera; modificaciones estas que ayudadas por las nuevas mejoras mecánicas aplicadas, lograron alcanzar la potencia de 42 CV a 11.000 rpm., siendo el resultado una máquina muy equilibrada y tremendamente competitiva.
Para entonces las nuevas motos niponas llenas de cilindros contra las que tenía que luchar, ya declaraban 50 CV de potencia. Contra ellas su única baza era la superior patada de empuje, que le proporcionaba la rabia de su inmejorable par motor. El precio de la proeza de plantar cara a estas máquinas, era que tras varias vueltas rodando al límite en circuito, el rendimiento de la moto caía en picado por sobrecalentamiento. Para solucionar este mal, para la versión de 1969, Eduardo preparó un motor de refrigeración líquida, al que pudo incrementar la potencia hasta los 50 CV. Siendo declarada la monocilíndrica mas potente del mundo. Con esta moto, Santi logró en varias ocasiones entrar en meta por delante de las Yamaha, Kawasaki, Suzuki, Bultaco, Derbi etc… cosechando numerosas victorias.
Por lo que aquel año la OSSA 250 rotativa se proclamó: al tiempo que campeona de España en las manos de Carlos Giró, tercera en el mundial por medio de Santiago Herrero. La campaña de 1970 se inició de manera prometedora, consiguiendo durante la pretemporada dos victorias seguidas: una en Alicante y la otra en Módena. Tras esto, en el mundial las cosas comenzaron mal. En la primera prueba, que fue el Gran premio de Alemania, Herrero tuvo que abandonar por un fallo mecánico cuando iba en primer lugar. En el gran premio de Francia se encauzaron algo las cosas, quedando en segunda posición y tras ello se retomó el rumbo adecuado cuando en Yugoslavia se proclamo vencedor.
Luego vino el momento fatídico del Tourist Trophy en la Isla de Man, prueba en la que fallecería el gran piloto Santiago Herrero. Derrotados por el dolor, sería abandonado el proyecto, conjuntamente con las ganas de competir de OSSA. Años después el nuevo departamento de investigación, cuando esta firma ya estaba constituida como la cooperativa de productores OSSAMoto, se retomó el desarrollo del motor de válvula rotativa de la mano de Juan García Gascón y de Pardo, dos antiguos productores; creando un nuevo motor mucho más fiable, en el que reforzaron la biela, el pistón y mejoraron la calidad general de los materiales. El ingenio fue pintado enteramente de amarillo y bautizado con el nombre de “Permáquina OSSA rotativo”. Este motor fue usado con mucha fortuna en los Criterium por múltiples nuevos corredores junior, tales como Carlos Cardús y Sito Pons. Posteriormente nuestro genial Antonio Cobas lo montó en uno de sus bastidores Siroco, logrando una moto muy eficiente.
Lo cierto es que aunque el rendimiento de esta réplica mecánica era increíble; los nuevos vientos que corrían por la industria de la motocicleta de calle, una vez que la década de los años setenta cedió paso a los ochenta, tomaban rumbo contrario al de las motocicletas ligeras de dos tiempos. Por lo que OSSAMoto, que anteriormente había puesto a venta una escasa serie de motores, con la intención de que fuesen usados en los circuitos; tras ver la inviabilidad comercial del proyecto, no creyó prudente el llevar adelante la empresa de fabricar y comercializar máquinas dotadas de admisión rotativa.
¿QUÉ FUE PRIMERO, EL HUEVO O LA GALLINA?
La idea de fabricar de nuevo la OSSA rotativa, fue de dos sencillos aficionados amantes de las motos clásicas de carreras. ¿Qué como fueron capaces de tal machada? Personalmente creo que... ni ellos mismos pueden entenderlo, ya que ni son expertos en fabricación, ni lo han hecho con ánimo de lucro. Debe de tratarse de una de esas locuras que sólo los amantes a las motos viejas sabemos cometer; donde la ilusión se antepone a todo… sin importar las consecuencias que nos pueda acarrear. Sus nombres son Blas Sánchez vecino de Terrassa (Tarrasa) y Francesc Borrás. Todo comenzó cuando Blas tomó la determinación de engrosar su colección particular con las máquinas rotativas de la firma OSSA, en sus dos versiones: de agua y aire.
La unidad rotativa refrigerada por agua que adquirió era de procedencia Permáquina; en ella habían instalado un cilindro fabricado por las industrias de los hermanos “Angel Perez” e iba acompañado de una buena dotación de recambios; que Blas decidió vender para amortizar de algún modo su inversión. En este momento fue cuando entró en juego Francesc, que contactó con Blas con la intención de adquirir algunas de las piezas que conformaban este excedente. Como la intención de ambos era común, también tenían las mismas carencias de elementos para poder crear la máquina que les faltaba. Por lo que a través del tiempo la amistad surgió entre estos dos hombres a modo de alianza.
Decidieron unir sus fuerzas para acometer la aventura de fabricar sus propios motores rotativos, entrando en contacto con unos talleres de Tarrasa que se aventuraron a fundir los cárteres del motor. Aunque nuestros dos protagonistas son amantes expertos del campo de la restauración, a nivel de fabricación metalúrgica estaban más bien verdes. Esto sumado a que los talleres elegidos tenían poca experiencia… por no decir nula, en la fabricación de motores de moto, propició que se produjesen múltiples fallos de fundición y nefastos entuertos en la mecanización de estos elementos, por lo que en los primeros pasos de esta odisea las cosas se pusieron muy negras. Blas se encontraba aburrido, desconcertado y algo desilusionado.
La luz se hizo el día en que Blas, llevó este motor a la feria de Barcelona con la intención de darle algo de publicidad, donde entabló contacto con Gascón, al que le solicito ayuda. Este, por motivos personales no adquirió el compromiso de fabricarlos. Freddy Sanjuán que vio el proyecto muy atractivo, tenía la intención de adquirir una unidad, al negarse su amigo a emprender la tarea, Blas le propuso que los fabricase él mismo. Nuestro técnico es uno de esos individuos a los que yo califico habitualmente como un “hombre de las manos de oro”.
Freddy, que acogió el proyecto con mucha ilusión, ha sido el encargado de reconducir esta aventura a su cauce, enmendando los males anteriores y aportando muchas cosas de su propia experiencia, al proyecto de la nueva OSSA 250 de admisión rotativa. "La recreación de esta mecánica es… una de esas locuras que solo los amantes a las motos viejas sabemos cometer; donde la ilusión se antepone a todo sin importar las consecuencias que nos pueda acarrear".
UN RECURSO LLAMADO FREDDY SANJUÁN
Freddy San Juan es una de esas personas, que cuando se ha de escribir a cerca de ellas, uno no sabe por donde empezar; pues… a lo largo de su vida ha tocado tantos palos que cuesta organizar las ideas para poder plasmarlas en orden. Freddy perteneció a la plantilla de OSSA. En el momento del cierre de esta, decidió marcharse a jugar su propia partida en solitario, aunque siguió ligado emocionalmente a OSSA participando en carreras sobre todo de resistencia con su máquina. Con su llaneza de carácter me confesó que él se autocalificaba como un piloto malísimo, pero con mucha afición y que corría únicamente con la intención de poder descargar la adrenalina que le generaban las presiones del trabajo cotidiano. Comenzó a competir en el año 1970 y lo dejó definitivamente en 1994 tras correr varias veces las 24 horas de Montjuich y en las carreras de Veteranos de resistencia en Montmeló.
En su carrera profesional, Freddy ha participado en el desarrollo de múltiples elementos de la industria auxiliar para motocicletas. El denominador común de casi todos sus trabajos, ha sido que estos elementos estaban destinados a potenciar, de cara a la competición, las máquinas a las que iban destinados. Participó entre otros en el desarrollo de los cilindros Pinasco para Vespa. Ha fabricado unos cigüeñales nuevos para la Yankee 500, que tienen la sana virtud de no romperse; incluso después de las potenciaciones a las que el mismo somete a estos motores. Restaura y prepara motos de carreras en sus propias instalaciones. Ha participado enteramente en desarrollo de las AJR Réplica de Bultaco TSS 350, al lado de sus amigos Javier Pérez de la Vega y Armando Molí. En la actualidad aún está montando las últimas siete unidades que quedan de las 52 motos que en su día se fabricaron y fueron adjudicadas a sus propietarios.
Apenado me comentó que tanto Armando como Javier están pasando por problemas de salud, por lo que los proyectos que tenía AJR de lanzar una Bandido y una Astro Dik-Trac, en los que el sigue trabajando, pueden quedarse en el aire. Cuando Freddy conoció a Blas, invadido por la melancolía, acogió el encargo con mucho entusiasmo. El trabajo, por los errores previos a su participación, tuvo que ser reiniciado. Se retrabajaron de nuevo los cárteres y tapas. Al tener los motores de válvula rotativa diferente sistema de lumbreras, se rehicieron los cilindros y las camisas. Los cigüeñales han sido también fabricados basándose en la experiencia que Freddy tiene en estos elementos y las bielas son especiales, digamos que semejantes a las que nuestro técnico desarrolló para las AJR. Los cambios empleados son Soltrak de relación cerrada y el encendido es un rotor Motoplat. Actualmente, ante el incremento de potencia que espera cuando la moto esté completada, está refabricando un nuevo embrague más reforzado, pero en su nuevo formato, al igual que OSSA hizo en su día trabajará en seco.
Tan solo le resta realizar un escape específico para esta máquina y su intención es la de machacar este motor hasta la saciedad en el circuito y sobre el banco de potencia. El encargo que le han hecho Blas y Francesc a Freddy consta de doce motores completos terminados; de ellos se quedarán un motor cada uno, el resto lo pondrán a la venta para tratar de amortizar los gastos de la elaboración de los mismos. El propio Blas me comentó que el precio final… a falta de ver lo que esto da de si, rondará los 5.500 E. por unidad. Cantidad que a tenor de lo que cuesta preparar a 100x100 el sencillo motor de una clásica corriente con la que quieras rodar en circuito, no me parece nada abusiva.
Al entrar en el pequeño Stand informativo que Freddy y Blas habían montado dentro de su box en el Circuito de Ricardo Tormo, me encontraba absolutamente entusiasmado. Nada más pasar al box salude a Freddy Sanjuán, que me presentó a Blas Sánchez. Inmediatamente dediqué un buen rato a investigar a cerca de donde y como había venido la idea de materializar esta proeza en forma de OSSA. Mientras charlaba con mis dos anfitriones, acudió a ver la exposición de piezas nuestro campeón del Mundo Champi Herreros, que como buen amante de esta firma, se mostró interesado en el invento; que había sido ensamblado sobre la base de la OSSA 250 propiedad de Freddy. Se trataba de la máquina con la que él mismo corrió en sus años de piloto. Champi no pudo evitar el deseo de subirse sobre ella, momento que los fotógrafos aprovecharon para hacerle unas fotos.
La intención de estos hombres era la de someter su mecánica a una primera toma de contacto en circuito. A la vez, tuvieron la gentileza de ceder la máquina a las revistas especializadas del sector. Imaginaba que habría un nutrido grupo de pilotos, de diferentes entidades editoriales esperando su turno y que me tocaría esperar pacientemente mi momento de gloria… pero no fue así. Tras rodar su propietario en primer lugar, para tantear la mecánica y verificar que todo marchaba correctamente; un servidor, como probador oficial de Motos de Ayer, fue el único ser que actuó sobre el sillín de esta unidad de prueba durante la jornada de los actos de presentación.
Había hablado con Freddy a cerca de que el motor de la moto, había sido ensamblado días antes de acudir al circuito y que quitados los ajustes dentro del taller, no había sido puesta en marcha en ningún momento. Esto quiere decir que estaba sin estrenar; vamos… que sabía que iba a probar una máquina en un muy atrasado estado de rodaje, por lo que decidí ser muy prudente. Cuando Blas estaba dando las primeras vueltas al circuito, yo me encontraba en primera línea de pista; lo que me permitióobservar que la moto sonaba muy bien y que su andadura con respecto al resto de los participantes era magnifica. Amén de poder deleitarme… por que no decirlo, con el bonito y agresivo estilo de pilotaje de Blas Sánchez.
Llegado el momento de la prueba, tras escuchar unos breves consejos de su dueño, subimos la moto sobre el arrancador mecánico del box y con el motor arrancado… a fuerza de empuje manual, posicionamos la moto en la línea de salida. Al probar sus mandos, pude observar que el tacto de estos era de extremada suavidad. Para iniciar el movimiento, comprimí su dulce embrague y hundí la palanca del cambio sin notar rasposidades ni dureza alguna. El propio Freddy me empujó para que la moto tomase un poco de velocidad y que pudiese salir con la primera ultra larga que tiene su cambio de relación cerrada.
En un primer intento, solté el embrague con demasiada velocidad y la máquina se entreahogó, pudiendo recuperarla a golpes de puño de gas con el embrague cogido. A continuación hice lo que debía haber hecho en la primera ocasión: elevé el régimen de giro más de lo normal y solté el embrague muy, pero que muy despacio. Para cuando terminé de soltar la maneta de este elemento, calculo que iría a una velocidad cercana a 80 Km/h. Noté muchas diferencias en la parte ciclo con respecto a como yo preparo las moto de circuito con las que suelo rodar. Personalmente prefiero las suspensiones delanteras muy duras… casi de madera. Esta moto, para mi gusto iba muy blanda de delante y el comportamiento de la maneta que gobierna la frenada del tambor delantero de doble leva Fontana, es muy diferente al de los viejos discos que nosotros montamos en nuestras motos clásicas para pasar el rato en el circuito. En fin hice lo que pude y como aquí en realidad lo importante es el motor, centrémonos en él.
El cambio es una delicia, ya que jamás se nota el más mínimo chasquido o vacío entre marchas, permitiendo una rodadura suave y sin silbidos mecánicos incluso en primera. El perfecto escalonamiento de sus solapadas relaciones de cambio, logró que en las reducciones y a la salida de las curvas, nunca me quedase excesivamente bajo de vueltas, por lo tanto nunca me faltó la potencia necesaria para rodar alegre. Para comprobar el rendimiento del motor a lo largo de toda su gama de giro, este servidor de ustedes, que es un pincha, quiso someter a este motor a la inusual prueba de rodar durante una vuelta con un estilo más propio de la calle que de los circuitos… es decir a medio régimen.
Lo cierto es que la moto me sorprendió gratamente, pues la entrega de par que me regalaba al salir de las curvas; cuando yo sabía que lo adecuado sería bajar una marcha, era impresionante. Recuperándose rápidamente sin titubear. Luego al sobrepasar las 7.000 rpm. entraba en una progresión de aceleración brutal; momento en que yo cambiaba de relación para no obligar esta virginal mecánica. Creo que si no cuento la vez que entré en el Ricardo Tormo con mi Sanglas Carajillo-Racer, esta es la ocasión en que menos esfuerzo físico he tenido que realizar para rodar en el técnico trazado de Cheste.
A falta de la terminación y posterior puesta a punto de esta mecánica; auguro un gran porvenir al motor resucitado por Freddy Sanjuán, Blas y Francesc. Un destino que se consagrará en forma de felicidad: la que han de obtener los aficionados que finalmente sean poseedores de uno de estos grupos térmicos réplica del motor más rápido del mundo del año 1968. Los doce magníficos de OSSA serán afortunados por que… a cambio de una insignificante cosa llamada dinero, serán poseedores de un trozo del alma de la tristemente desaparecida Orpheo Sincronic Sociedad Anónima.
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