
Desde muy pequeño ya me iba la mecánica; bueno, aunque sólo fuese el desmontar cosas. La primera moto en la que subí, la podéis ver en una de las fotos, una Vespa del tío vivo. Yo más bien tenía que haber sido seguidor del mundo del automóvil por herencia familiar ya que mi abuelo tenía un garaje en los años treinta.
Pero fue mi padre quien decidió construir una motocicleta con una plancha protectora para el aire y el agua, esta maquina con motor Rex, tan solo existió como prototipo

Los artífices de esta iniciativa se llaman Vicente y Raul Santiago, que son padre e hijo y propietarios de la sala Santys de Riola. Las primeras motos de colección de esta familia fueron adquiridas hace 35 años, cuando Vicente se vio atraído por las motos del pasado. En la actualidad es su hijo Raul, el que ha tomado las riendas de la colección con fuerzas renovadas, logrando que las unidades restauradas consigan cada vez más calidad y adquiriendo todas las máquinas que considera interesantes

Si por una de aquellas casualidades programáis vuestras vacaciones por la Toscana italiana, tenéis el “deber y la obligación” de acercaros a la pequeña ciudad de Pontedera donde se encuentra el mencionado museo.
Llegar hasta el Museo Piaggio es fácil, incluso para los que pasamos de gepeses. Una vez en Pontedera, las

Cuando salió el Furia de mi taller, éste parecía más grande y con más luz; en ese momento me sentí más descansado que nunca. Sin embargo un tiempo después el mismo cliente, se ponía en contacto conmigo y me daba la triste noticia (para mí) que había comprado un Vespacar. Como dije, no tenía intención de trabajar en otro motocarro, pero mira por donde a éste cliente no puedo negarle nada; así que a pechar. Después del susto inicial, me armé de valor y esperé la llegada del nuevo “hijo”, este

Para mí el mejor exponente de Vespa, tanto a nivel profesional y personal, deportivo y comercial, en cuanto corredor, distribuidor, vendedor, y reparador, ha sido él. En los años 60 y 70 fue el banderín fundamental de Vespa, su alma mater, y el artífice de toda la movida que hubo alrededor de la Vespa en aquella época. No había persona entonces que montase en Vespa, o que tuviera una relación con ellas, que no conociera a Manolo Gómez Ysla. Y afirmo, sin falsear la verdad, que él fue el

El Vespa Club Mallorca está formado por unos cuantos amigos amantes de las vespas y en general de todo tipo de motos, que nos reunimos y hacemos salidas por la geografia de nuestra querida isla. Como la isla se nos quedaba pequeña hemos cogido barco y nos hemos ido a eventos como el Eurovespa de Lisboa, e

Lo cierto es que la Vespa es de mi hermana, y la Vespa la puedo mimar porque tan solo duerme a 2 metros de la Montesa 360 H6. Cuando algún domingo llueve o mejor dicho me convencen (he salido con nieve, con aire, a +40º C en verano y a muchos menos en invierno) y no salgo con la “R”, voy a casa de mi hermana y suelto un poco de adrenalina por los caminos con la Montesa 360 H6 dando acelerones, haciendo cruzaditas y un poco de ruido. Una vez aparco la 360 H6, siempre me quedan ganas de coger la V

Agradecimientos a Agustín Castillo Esta reunión anual es organizada por un pequeño grupo de amigos: Alejo Nebot, Elena Balaguer y un servidor Agustín Castillo; que aunque no somos un club, disponemos de la voluntad necesaria para… con la ayuda de algún que otro amigo y colaborador, ofrecer a los aficionados que se presten una entretenida jornada de excursión motera; en la que disfrutamos de un recorrido de montaña muy variado, provisto de las suficientes curvas, subidas y bajadas como

Agradecimientos a Delás. Pongamos un poquito de nuestra parte y trasladémonos mentalmente a 1962, el año en que nos dejó la inigualable Marilyn Monroe, un tiempo en el que Lambretta se debatíaenbatalla por el liderato de los scooters frente a Vespa. En aquellos dias, ambas marcas se esforzaban en logros y reclamos varios. Lambretta tenía un record de velocidad conseguido en 1950 por Ambrosini, Ferri y Rizzi, mientras Vespa dominaba en popularidad entre los famosos. Los años sesenta,
Qué cerca y lejos a la vez quedan aquellos tiempos en que la motocicleta en España, se concebía solamente como un medio de transporte. Mediados los sesenta, el automóvil ya había ganado la batalla del transporte utilitario, no obstante aún solía verse en las calles de las ciudades algunas motocicletas con sidecar. En el plano deportivo, el sidecar, tuvo sus adeptos en la competición, baste recordar las carreras celebradas en plena posguerra en la madrileña Casa de Campo. Indudablemente el manejo