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No voy a decir que la moto es mía, porque no lo es, pero si fuera un caballo, yo sería su cuidador, su amigo, su confidente, su compañero, su colega, su coach (entrenador) etc… Puede decirse que la he adoptado como si fuese una más de la familia, porque la arranco de vez en cuando, la lavo, la paseo, le pongo gasolina y le paso la ITV como a mis otras “dos hijas” (mi CBR 1000 y mi Montesa 360 H6).
Lo cierto es que la Vespa es de mi hermana, y la Vespa la puedo mimar porque tan solo duerme a 2 metros de la Montesa 360 H6. Cuando algún domingo llueve o mejor dicho me convencen (he salido con nieve, con aire, a +40º C en verano y a muchos menos en invierno) y no salgo con la “R”, voy a casa de mi hermana y suelto un poco de adrenalina por los caminos con la Montesa 360 H6 dando acelerones, haciendo cruzaditas y un poco de ruido. Una vez aparco la 360 H6, siempre me quedan ganas de coger la Vespa y dar otro “voltio” pero de “tranqui”, más pausado, despacito y observando el paisaje, y aprovecho para ir a por el periódico, el pan, o simplemente a tomar un café. Mi historia con la Vespa parece que fue ayer y comenzó hace 18 años ¡Vaya tela! ¡casi como una condena de 20 años y un día! cuando yo tenía 15 años y mi hermana me dijo ¿Quieres cogerla? y le dije ¡de cabeza! que sí, (Hasta entonces sólo había llevado bicis y algún vespino de mis amigos) me explicó como embragar, como poner la marcha, soltar despacio y al mismo tiempo acelerar, se subió detrás y así fue como di mi primera vuelta. La experiencia fue una pasada.... por primera vez sentí la sensación de libertad que el manejo de la moto me daba. La Vespa despertó en mí una pasión por las motos (tanto clásicas como actuales) que cada día aumenta y que me acompaña en cualquier faceta de mi vida, aunque actualmente no sea la que más cojo. Son innumerables las vivencias, las anécdotas, y las excursiones con la Vespa que durante mis años “más locos” fue mi moto oficial. La Vespa me llevó al instituto, al polideportivo a entrenar, a la discoteca y así, así hasta al trabajo.
En mi casa cuando hablamos de la Vespa, mi padre (que tuvo una en los años 60) siempre dice las mismas palabras “Las Vespas no tienen vergüenza, nunca te dejan tirado, hasta dormido te traen a casa porque conocen el camino, van de maravilla y gastan menos que un mechero “. Y cuanta razón tiene, porque en mis principios mis compañeros con motos de carretera, entraban en boxes cada dos por tres. Recuerdo una excursión puntos del carnet, con lo en Pascua con mis amigos en las motos, Bernardo y Francisco iban en una NSR/80 y Amadeo (¡que el zumbao vive en Moscú casado con una rusa¡) conmigo en la Vespa. Íbamos a hacernos una torraeta de chuletas y con la Vespa tuvimos que esperar más de una vez a la NSR/80. Mucha gente va todos los años a la famosa tomatina de Buñol, mi amigo Francisco y yo fuímos en el año 92, sin haber ido nunca, fuimos con la Vespa por la A3 ¡Vaya tela! Para quitarnos todos los puesto del carnet con lo puesto nos metimos en la batalla y tras el ataque, tanto la Vespa como nosotros pasamos por la ducha. Volvimos a Valencia sequitos gracias a la muda que habíamos guardado en el cofre de la moto.
LA VESPA: EQUIPAMIENTO
Todos sabemos que las “scooters” no están especialmente diseñadas para plegar en las curvas, ni para levantar rueda a taco sin embragar saliendo de la curva y este tipo de cosas, pero si sabemos que no se rompen, son qué estábamos haciendo cómodas para el conductor y su pasajero, gastan muy poco y si tienes algún accidente o avería con cuatro duros la arreglas. En la Vespa gracias al cofre y a otro apartado bajo del asiento cabe casi de todo y hasta cuentas con neumático de repuesto. El neumático de repuesto es un extra que te saca de muchos apuros. Todavía recuerdo una noche, al salir de una discoteca muy famosa en la pista de Ademuz en Valencia, nos encontramos con que una rueda de la Vespa estaba blanda. Como pudimos, la apartamos del jaleo y la llevamos al final del parking, y al momento teníamos allí un guardia de seguridad preguntando (¡trapicheando¡,pensó) y al ver que cambiábamos la rueda de la moto, nos pidió con mucha educación la documentación y flipó ante su equivocación. La Vespa es para mí irrompible (aunque seguramente algún flipao ya habrá gripado dos o tres ) y comodísima. Un día fui al Super y me traje 8 o 10 bolsas, 6 de ellas colocadas en el ganchito (que hay bajo el asiento para colocar el casco), 2 en el portamaletas y otra en la mano derecha…(¡Vaya tela¡), más el casco, la chaqueta etc….
Conclusión : Ha llovido mucho desde mi bautizo motero con la Vespa la tapa derecha porque decían con 13 años y mi afición crece a medida que sigo cumpliéndolos... Motor
MOTOR
En general no es un pepino, simplemente es una Vespa, es como en los coches: un 600 no es un bólido, pero ¿hay algún coche más especial que un 600 para los españolitos que peinan canas'. En la PK la primera y la segunda velocidad son más bien cortas, la tercera y la cuarta largas, y la velocidad punta es de unos 90 Km/h. Las suspensiones son cortas, la horquilla delantera es tipo bieleta y la suspensión trasera es normalita. Los frenos los considero “flojillos” (típicos de la época). Mucha gente quitaba que así no se recalentaba el motor, ¡Falso mito¡, a mí no me pasó y no quité nunca la tapa. El chasis no hay más que verlo para ver que es un poco psicodélico, en cuanto a la iluminación la verdad es que no va mal de luces. En general, para lo que es en sí, la Vespa es una moto muy cumplidora.
Agradecimientos a : Javi Zaragozá
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