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YAMAHA XT 500: LA REINA DE ÁFRICA
Campo Paris Dakar trail Yamaha XT 500  
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1. Yamaha XT 5002. Más información3. Ficha técnica
Hace más de treinta años, una sencilla moto japonesa marcaría un antes y un después en la historia de la moto. Con la aparición de la insólita Yamaha XT 500, surgió un nuevo concepto de moto, el trail. A partir de ese momento, las motos no sólo serían de carretera o montaña, también estaban las trail.
Agradecimientos a Joan Martí, CMS, A-pro, Ofgrim.
Los japoneses, si por algo se caracterizan es por la cámara de fotografiar que llevan colgando del cuello. No sólo la utilizan para inmortalizar bonitos paisajes europeos, también se dedican a retratar todo aquello que merece un estudio de mercado. Como ocurrió con muchos otros modelos de motos europeas, la BSA 500 Victor (uno de los últimos suspiros de la marca), también fue victima del objetivo de alguna cámara enfocada por un ojo rasgado. Esta desconocida inglesa, sin duda alguna sirvió de inspiración a los diseñadores de Yamha. Pero antes de llegar a la XT 500 se hicieron varios intentos por reinventar las Scrambler. Uno de ellos fue sin duda, la Ducati 450 Scrambler, una monocilindrica con un carisma indiscutible, pero con unas prestaciones inciertas. Honda también probó con la CL 350, otra exótica Scrambler bicilindrica, exitosa entre un lánguido público americano ajeno a las prestaciones puras. Algo parecido sucedió con la Triumph Trophy 650. En unos tiempos en los que lo imperativo, tanto en Europa como en América, eran las pluricilindricas de carretera y las dos tiempos de montaña, las grandes monocilindricas no tenían mucho que decir. Pero el suculento mercado americano con sus eclécticas carreras en el desierto y en pistas de tierra batida, rápidamente llamó la atención de los avispados constructores japonenses. Los primeros en entrar al trapo, fueron como no, los señores de Honda. Para ello utilizaron una simple XL 250, pero ese no era el camino. Un motor de tan poco cubicaje y encima de cuatro tiempos, no tenía nada que hacer en las largas rutas de los desiertos Californianos, done las potentes dos tiempos de gran cilindrada imponían su ley.
YAMAHA INVENTA EL TRAIL
En 1975, Yamaha se adelantó a Honda cruzando el Atlántico con una moto que obtuvo un indiscutible éxito en los círculos motociclistas americanos y que además serviría de preámbulo a nuestra protagonista. Se trataba de una “carreras cliente” de 500 cc. denominada TT 500. pero la TT poco tiempo estuvo en producción, inmediatamente aparecería la primera XT 500, en este caso de color blanco y rojo. Era la primera trail de Yamaha, y se caracterizaba por sus placas laterales en forma de porta números, sobre las que se exhibía la palabra ENDURO XT. Su otra diferencia importante respecto la siguiente versión, radicaba en el sistema de escape. Formado por un tubo que recorría todo el motor por su parte inferior, le seguía una voluminosa petaca, terminando en otro silenciador cilíndrico. La verdad es que el aspecto de esta primera XT, era imponente. El grosor del asiento le da un aire desértico muy atractivo, sin embargo la siguiente versión, o sea la nuestra, es más admirada por los coleccionistas actuales. A parte de estas destacadas diferencias estéticas respecto a la evolución de 1977, hay una serie de cotas de lanzamiento de horquilla y chasis que también varían.
La XT 500 ha sufrido evoluciones continuamente, lo cual ha servido para reforzar su permanencia en el mercado, incluso hasta nuestros días. La producción de la XT 500, se inició en las fábricas de Yamaha en 1976 y se continuó hasta finales de los años 80. En Europa, se vendieron más de 60.000 unidades. Al igual que otros muchos modelos de motos japonesas, las XT llegaron España con bastante retraso. Concretamente la 500, solo se la veíamos a los “guiris” aventureros que cruzaban nuestra fronteras con destino a África, probablemente.
EMPIEZA LA AVENTURA
Cuando el 26 diciembre de 1978 en la plaza del Trocadéro de Paris, Thierry Sabine dio el banderazo de salida al primer Paris Dakar, la mayoría de los motoristas inscritos montaban las novedosas Yamaha XT 500. Aquella primera edición fue vencida por el mítico Cyril Neveu, sobre una Yamaha XT 500, claro. A las ahora famosas playas de Dakar, consiguieron llegar trece XT 500. Aunque también existían motos similares de otras marcas, como la Honda XL por ejemplo, la Yamaha XT 500 siempre será la moto del Dakar por excelencia. Incluso me atrevería a decir que las XT 500 inspiraron a Thierry Sabine para crear una carrera como el Dakar después de perderse en el desierto de Libia sobre una de ellas, mientras disputaba el rally Abidjan-Nice en el año 1977. Como es de suponer, estas XT utilizadas en las primeras ediciones del ParisDakar, carecían de preparación alguna, tan solo un depósito de gasolina sobredimensionado y para de contar. Todo era mucho más autentico, sobre todo la propia prueba que se mostraba totalmente aventurera y emocionante. Seguramente somos muchos a los se nos ha pasado el arroz, o mejor dicho el cous cous, en el tema del Dakar. Que nadie se ponga triste, aun nos queda una esperanza de recuperar aquella soñada aventura. Hubert Auriol ha creado una versión clásica del Paris Dakar, la “Heroes Legent”. Se trata de una prueba muy similar a su homónima, pero con una filosofía muy diferente. La idea es pasárselo bien y disfrutar de la aventura, pero no por ello esta exenta de una buena porción de dureza y agotamiento. En un principio la única condición indispensable era utilizar una Yamaha XT 500, posteriormente se incorporó la BMW GS 80, otra moto mítica del Dakar. A esto se le dice, poner la miel en los labios, o el caramelo en la boca...
SUPER MONO, SUPER SIMPLE
La mayor virtud de este gran mono, radica principalmente en su simplicidad mecánica y de funcionamiento. Un motor más que fiable y duradero, que durante varias décadas se ha mantenido en primera línea de mercado con sus consiguientes evoluciones. La mecánica de este monocilindrico es bien sencilla: dos válvulas, un enorme pistón con tres aros, transmisión primaria por cadena dirigida por un patín de nylon, alimentación por un carburador Mikuni con dos cables de gas y una leva al estilo “desmo” y un original sistema de lubricación. Del tipo carter seco, una bomba tricoidal bombea el aceite al motor y al mismo tiempo lo recupera del fondo del carter, para reenviarlo al deposito que se encuentra en el propio chasis. De esta manera se evita el molesto barboteo y la circulación del aceite es más fluida y caudalosa. Tres filtros diferentes se encargan de asegurar la integridad del lubricante. En definitiva, un motor con una larga vida por delante. El ingeniero japonés Shiro Nakamura, creador del motor de la XT, X 750 tricilindrica, X 400 gemelo, X 1100 cuatro y el SR 500; decía: "Cuando el mercado del off road empezó a retumbar en los EEUU, los bikers recordaron las ventajas de los viejos monocilindricos.
Pronto las ventas empezaron a solicitar el desarrollo de un cuatro tiempos de campo. Honestamente hablando, al principio fuimos bastante reacios, desde que supimos las dificultades que arrastraban estos enormes singles.” Nakamura-san continúa: "Ahora puedo confesar que el desarrollo de este primer gran mono, fue una verdadera pesadilla.
Fue el segundo cuatro tiempos mono, diseñado por Yamaha. Probamos muchas configuraciones diferentes inclusive DOHC e incluso refrigerar la culata y el cilindro con petróleo, pero la XT debía ser sencilla y segura.” “Conseguimos solucionar los problemas técnicos. Primero, los émbolos pesados nos dieron problemas innumerables. El desarrollo del cilindro fue difícil, se rompió en el centro. En aquel momento desestimamos un sistema de balance para el cigüeñal, a pesar de los problemas con los cojinetes rotos del cigüeñal. “ “Hicimos esta elección en vez de utilizar un cigüeñal falso de una pieza con la biela reunida, lo que nos permitió construir un motor mucho más compacto y también más barato de producir debido a su cárter verticalmente partido.
La XT ahora era más segura. Aunque las medidas de diámetro por carrera es 87 X 84 rpm, obtuvimos el carácter verdadero de un thumper grande. La cabeza de la dosválvula dio una curva plana en el momento de torsión mientras el volante más pequeño permitió el motor que girarse arriba tan fácilmente como quisimos. Se que sumidero y el golpe corto tuvieron en cuenta también mejor espacio libre del suelo y un motor más compacto que las bicicletas anteriores de ingleses tuvieron jamás".
MOTOCICLETA PARA TODOS
Dulce y afable, esta trail clásica es apta para todos los públicos, incluso para los menores de edad. Sobre la moto, me pareció estar sentado en una de aquellas antiguas motos de trial, sus dimensiones son bastante contenidas. Si la comparamos con las XT actuales, te das cuenta que estás sobre una autentica moto clásica, es un poco raro no tiene nada que ver.Para la puesta en marcha disponemos de un estupendo estárter, aunque no es cosa fácil. El típico protocolo de las monocilindricas y en principio no habrá problema para arrancarla en frió, sobre todo si estamos familiarizados con estos motores, pero en caliente la cosa se complica, nadie nos librará de unos cuantos intentos. Hace ya unos años, tuve una de las últimas XT que se fabricaron con arranque a patada. Tardé algo más de un mes en cogerle el tranquillo a la puesta en marcha, pero al final aprendí y de que manera.
Durante una salida dominguera con mi pareja, casualmente paramos en un restaurante de esos con salón para bodas. Cuando me puse a dar patadas a la XT para arrancarla con la idea de salir de allí, mis instintos motoristas se volatilizaron en un momento. Me fue totalmente imposible, el enorme monocilindrico se erigió en rebeldía, pero justo cuando me disponía a tirar por los suelos aquella odiosa moto, un espontáneo con traje y corbata, se ofreció para probar de arrancarla. “Ya salió el listo de turno”, pensé. Mi mujer no podía parar de reír, aquel encorbatado comensal con zapatos de charol y aliento a Tío Pepe, arrancó la XT a la primera. Le obligué a rebelarme el preciado secreto; resulta que solo había que mantener el gas a fondo y pegarle el patadón, siempre funciona. Menuda tontería, si lo llego a saber.
Con el cigüeñal rodando y las válvulas “cliqueteando”, el traqueteo de las vibraciones hace que la rueda delantera rebota sobre si misma. Son las típicas vibraciones por la falta de eje de equilibrado, que en parado se notan pero circulando desaparecen, es parte de su encanto. Las contundentes pistonadas marcan el ritmo del motor, algo que no sentirás en un bicilindrico y mucho menos en un cuatro cilindros. La XT 500 es dócil y muy fácil de llevar, enseguida deja sentir su par y la respuesta al acelerador es instantánea. Por carretera, inmediatamente llegas al final del cambio, pero si por el contrario estiras bien las marchas, notaras como el súper mono se crece. Exceptuando las curvas de generoso radio, la XT 500 se comporta amablemente en los virajes por carreteras medias. Y si son carreteras de montaña, de las ratoneras, aun mejor.
Aunque es un poco lenta en la respuesta del gas a medio régimen, sólo bastará esperar a que suba de vueltas y no habrá pendiente que se le resista. Aunque no lo parezca, es una autentica moto clásica, como pasa el tiempo. Al conducirla por asfalto te das cuenta de que su parte ciclo es tan ligera, que se asemeja más a una moto de trial que a una trail actual. El terreno que más le gusta a la Reina de África, son los caminos polvorientos. Aquí la XT es muy llevadera y no se muestra nada esquiva. La posición del piloto es totalmente lógica incluso de pie, se llega perfectamente al cambio y al freno trasero en esta posición. Las pendientes se afrontan con dulzura, el par motor se presta a cualquier desafío. Ahora bien, si te confías demasiado y la dejas bajar mucho de vueltas es fácil que se cale, mejor no pensar en arrancarla en plena subida. No quiero ni pensar los sofocos de los pilotos del Dakar en medio del mar de dunas del Sahara. Todo un símbolo en Francia, esta moto tan especial que fue la pionera de un nuevo estilo y forma de entender el off road. Había nacido el trail, un concepto que cuajó plenamente entre los galos.
| Marca | Yamaha |
| Modelo | XT500 |
| PARTE MOTOR | |
| Motor | 4T Monocilíndrico refrigerado por aire 2 válvulas. |
| Cilindrada | 499 cc |
| Diámetro x Carrera | 87 x 84 mm |
| Relación de compresión | 9 a 1 |
| Encendido | Volante magnético con ruptor |
| Alimentación | Carburador Mikuni 34 |
| Arranque | Palanca |
| Embrague | Multidisco en baño de aceite |
| Caja de cambios | 5 velocidades |
| Transmisión primaria | Por engranajes |
| Transmisión secundaria | Por cadena |
| PARTE CICLO | |
| Chasis | Simple cuna en tubo de acero desdoblado bajo el motor |
| Basculante | Tubo de acero |
| Suspensión delantera | Horquilla telescópica de 195 mm |
| Suspensión trasera | Doble amortiguador hidráulico de 160 mm |
| Freno delantero | Tambor simple leva de 160 mm de diámetro |
| Freno trasero | Tambor simple leva de 130 mm de diámetro |
| Neumático delantero | 3,00 x 21’ |
| Neumático trasero | 4,00 x 18’ |
| DIMENSIONES | |
| Altura del asiento | 820 mm |
| Distancia entre ejes | 1.425 mm |
| Longitud total | 2.175 mm |
| Peso en seco | 139 kg |
| Capacidad depósito gasolina | 8,8 litros |
| Capacidad depósito aceite | 2,2 litros |
| PRESTACIONES | |
| Potencia | 32 CV a 6500 rpm |
| Par Motor | 4 mkg a 5500 rpm |
| Velocidad máxima | 135 km/h |
| Aceleración | 400 metros en 14,2 segundos |
| Años de producción | De 1976 a 1990 |
| Producción total | 61510 unidades. |
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