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Cagiva Ala Freccia C12 Sport production: El pasado fue ayer

Cagiva Ala Freccia C12

Esta aun joven maquina, será en breve objeto de culto para los restauradores de mañana. Esta claro que por su edad la máquina se conserva en estado original, y no se ha intervenido en ella más que su mantenimiento.

Carne de circuito


Posiblemente más de uno piense que somos osados al poner en estas paginas una maquina de 1990, pero quien marca el pasado, pues sencillamente unos señores que un buen dia, decidieron que para ser una moto clásica, debía tener una antigüedad de veintitrés años. ¿Y ya puestos por que no veinte…?, son tan necesarios esos tres años, no es más normal la decena. Bien eso es un problema que no vamos ni a tratar ni ha resolver ahora; pienso que toda maquina interesante y que no es muy normal verla por las calles, merece nuestra atención. Yo restauré una impala en 1970, entonces no era tan antigua pero ya se les tenía cariño y rodábamos con ellas como si se tratase de joyas.

Curiosamente en un ensayo de esta motocicleta en la revista Solo Moto, se acuciaba al lector a leer rápido el articulo; pues Cagiva podía sacar un nuevo modelo en el tiempo que durase la lectura, y esta quedarse anticuada. O dicho de otra manera, recién nacida ya le auguraban que iba a ser una clásica.

La compañía Cagiva es una empresa joven, puesto que fue fundada en 1979 por los hermanos Claudio y Gianfranco Castiglioni al comprar la factoría Aermacchi de Varese, Italia, la que en aquellos días era propiedad de Harley Davidson. Los principios de la nueva marca se limitaron a montar antiguas motos de dos tiempos Aermacchi pero con un cambio de nombre. Sin embargo no tardaron en crear un nuevo golpe mecánico. Presentaron en competición un motor de cuatro cilindros y 500 cc de fabricación propia.

Posteriormente rizaron el rizo con un motor cuatro en uve; hay que reconocer que ingenio no les faltaba, aunque lo cierto es que sus resultados no llegaron a un futuro prometedor. En 1985 Cagiva adquiere Ducati a la estatal Finmeccanica, levantando una marca tan importante como Ducati que por aquellas fechas estaba en el limbo, de estos motores se surtió Cagiva durante un tiempo. Pero problemas financieros obligaron a vender en 1996 el cincuenta y uno por ciento de las acciones Ducati, al grupo financiero norteamericano Texas Pacific. Afortunadamente la labor de este grupo nos dejaría maquinas tan interesantes como la Freccia.

Esta pequeña 125, (124,6 cc para ser exactos) rinde 35 CV a 10.500 revoluciones por minuto, llegando a la muy buena –aunque no he podido comprobar si cierta- velocidad de 168 km/h, se entiende que agachado sobre el deposito. Desde luego se puede decir que esta maquina es un tiro, ayuda y mucho a esta velocidad que toda la moto esté carenada.

Monta un motor de moderna tecnología, con admisión directa al carter con toma de ocho láminas de carbono, existe un kit llamado “Arco” para aumentar la potencia preparado por la fábrica y con este se aumentan los CV a 38. Este motor esta alimentado por un carburador DellÒrto de 37 mm VHSB 37ED, y dispone de válvula de escape CTS electrónica. Sin duda este detalle que dosifica la apertura del escape, dará la potencia necesaria en el mejor momento.

Lo que asombra es que también monta una caja de cambios de siete marchas y en ello no tenía rival, puesto que sus contrincantes de hace veinte años, Aprilia, Honda, Yamahas etc. etc. tenían seis, el salto entre marcha y marcha es de tan solo 1.000 r.p.m., llegando a ser de 500 entre sexta y séptima. Se puede uno sentir piloto de competición sobre ella apurando marchas y haciendo subir el motor a su nivel más alto. A ello podemos añadir que hace los 400 m salida parada en 15,6 segundos. Es desde luego una maquina muy rápida.

El circular con esta maquina requiere de un constante uso del cambio pues no puede uno recuperar velocidad como si tal cosa, hay que bajar marchas y recuperar fuerza no sea que ahoguemos este nervioso motor.

El cuadro de relojes muy discreto nos ofrece un cuenta revoluciones con una zona roja que comienza en las 10.000 r.p.m., sin embargo lo curioso es que este monstruito llega fácilmente a las 11.500 r.p.m. Tiene chivato de reserva y temperatura y nos daremos cuenta de que estos indicadores, estan inspirados en la línea de automóvil deportivo. Que nadie se llame a engaño, no es una moto de ciudad, aunque se pueda callejear con ella sin grandes esfuerzos de atención, esta moto a nacido para exprimirla. Por debajo de las cuatro mil vueltas resulta algo tosca y su transmisión primaria de engranajes, en todo momento se encargará de recordarnos que vamos sobre un motor fiable, pero rumoroso. Su chasis es estable y junto a su buena suspensión, Marzocchi M1 de 35 mm. de barra y 120 mm. de recorrido, nps dará más que suficiente, pero eso sí, un tanto dura como se merece una pura sangre, nos llevaran a trazar curvas o directos muy al límite, claro que para eso debemos rodarla en un circuito. Detrás la suspensión Soft Damp, de muelle regulable y progresiva. Sin duda los Pirelli MT 75 que calza la Freccia, nos darán seguridad en los trazados, pero a cambio debemos recordar que son inseguros en frió y si no están calentitos, ellos nos lo dirán y entre tantas, con el susto, se puede acabar por el suelo. Para detener esta flecha nada mejor que unos Brembo de 298 mm. y 240 mm. para delante y detrás respectivamente, que se apoderaran perfectamente el caballaje de nuestra Ala Fraccia.

Esta moto, cuando se puso a la venta, fue una maquina muy cara, superaba a las de igual cilindrada, su precio de 635.250 pesetas sin matricula. Está claro que era demasiado para muchos jóvenes de la época. Aprilia en su modelo AF-1 125 R no superaba las 584.000 pts de la época, y era una de las máquinas más punteras del momento.

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